ABSTENCIONISMO:
AMENAZA QUE FLOTA BAJO LOS CIELOS DE MÉXICO
Los augurios que flotan sobre nuestro país no son alentadores, pero acordémonos de la receta de nuestros abuelos: al mal tiempo, buena cara; lo he puesto a prueba y he encontrado los resultados deseados. ¿Por qué no practicarla a nivel nacional? Estoy seguro que no nos arrepentiremos, y, todos contentos y felices. ¿Verdad…? Por lo menos nuestro hígado nos lo agradecerá. Bueno, esto no quiere decir que nos crucemos de brazos y plácidamente nos dediquemos a ver correr el agua bajo el puente.
No. Quiere decir que con el mayor interés, en estos próximos tres meses le dediquemos un tiempo razonable cotidianamente al análisis y observancia de los diversos candidatos para tratar de conocerlos muy bien antes del 1 de julio y, así estar en condiciones de votar bien informados y con este conocimiento obtenido estemos en condiciones de acertar al emitir nuestro sufragio a favor del candidato que nos haya convencido por sus conocimientos, su experiencia, su trayectoria, su moral, su capacidad de trabajo, por sus antecedentes, y, sobre todo por aquel que manifieste un verdadero amor a México; pasión diría yo por servir a todos los mexicanos sin el menor distingo: color de la tez, posición socioeconómica, escolaridad, religión o ideología, etc.
¿Cómo podremos los ciudadanos comunes y corrientes contribuir a que estas selecciones que se antojan conflictivas, complejas e inéditas representen un paso firme hacia la consolidación de la incipiente y peligrosamente amenazada democracia mexicana, en lugar de que se conviertan en causa de discordia, divisionismo y de denostaciones entre hermanos, como desde hoy se atisban?
Como primer paso debemos adoptar el papel de auténticos voceros del INE, invitando a toda persona mayor de edad a que por lo que más quiera en este mundo, no deje de acudir a las urnas y depositar el sufragio que hará triunfar o perder a su candidato.
Segundo paso: invitar a todos nuestros interlocutores a que se sumen a la elaboración de una especie de cadena o pirámide con miras a abatir el partido oculto, pero aterrador llamado abstencionismo; a causa de la inseguridad y de factores políticos, aquel (el abstencionismo) flota en la atmósfera de todo México, y si no somos capaces de abarrotar las urnas hasta agotar las boletas, de tal suerte que no quede ni una que sirva de invitación y facilite el fraude electoral, demoledor de las democracias, tan usual en nuestro medio, pero no por eso menos dañino.
Entre nuestros propósitos de corto plazo debe figurar este: “YO LLEVARE A LA URNAS A POR LO MENOS DIEZ PERSONAS” el próximo domingo 1 de julio. Pienso que con ello, de alguna manera estaremos correspondiéndole a nuestro sufrido país todo lo que generosamente él nos ha donado desde que vimos por vez primera el azul de sus cielos, la verdura de sus campiñas y la variedad de sus culturas.
Recomendación final. Un aspecto de suma importancia es que observemos concienzudamente cuál de los candidatos nos conviene, de acuerdo a sus propuestas y definiciones, que con relación a la problemática por la que atraviesa México presente al electorado, y sus posibles soluciones serias y de factibilidad lógica: fortalecimiento de las instituciones, continuidad de la modernización en general, desterrar de una vez para siempre a la corrupción, abatir la delincuencia, profundizar en las técnicas educativas, en el manejo de los hidrocarburos, lucha en busca de la igualdad, de la justicia, de los derechos humanos, cómo lidiará a Trump, el conflicto de la inmigración, el Telecam, la economía en general, entre otros muchos temas de gran importancia para México, etc.
Elijamos entre quien nos ofrece más de lo mismo, menos de lo mismo y el cambio para bien de México y de los mexicanos. Por último, mi recomendación es que por ningún motivo menos preciemos a doña Margarita, ella, en un descuido bien puede llegar a convertirse en la primera presidenta de todos los mexicanos. Al tiempo.