VOTO LIBRE
Más de ochenta y siete millones mexicanos están inscritos en el listado nominal de electores, quienes serán convocados a las próximas elecciones. El listado nominal está formado por ciudadanos que cuentan con su credencial vigente y podrán emitir su voto en la jornada electoral del próximo 1 de julio.
Todos los ciudadanos somos responsables del acontecer social y político de nuestro País, por ello debemos participar con responsabilidad y con entera libertad.
Los obispos de México han llamado a una presencia participativa, de manera constante y solidaria de todos los católicos, para transformar positivamente nuestra nación. Por ello, es necesario como participar para lograr tal objetivo.
Una primera pregunta surge: ¿Vas a votar? Hay quienes piensan que emitir el voto es pérdida de tiempo y que ya "todo está arreglado", ya que piensa en el "clientelismo político", es decir; la compra de votos como estrategia para la eficaz movilización electoral. El primer reto a vencer es el abstencionismo electoral que consiste en la no participación en la votación de quienes tienen derecho a ello, por ejemplo; las últimas elecciones del 2017, aunque el abstencionismo bajó en el Estado de México, este fue del 4 7%, es decir, de cada 10, 5 no votaron.
Y después podemos también preguntarnos: ¿Cómo va a ser mi voto? El Episcopado Mexicano pide: "Participar para transformar".
Podemos ver si se va a dar un voto libre, pero también responsable y que transforme positivamente. En los medios de comunicación, hay guerra de encuestas, mucha desinformación, violencia electoral, que ponen en riesgo la posibilidad de emitir un voto responsable.
Los dos debates que se han presentado respecto a las elecciones presidenciales, han tenido una audiencia de poco más de 11 millones de personas en el primer debate, y el segundo más de dos millones lo siguieron en las redes sociales. Si bien es cierto que se ha subido en rating, aún se está lejos de que los casi 90 millones de electores se interesen en conocer las propuestas y el desempeño de los candidatos.
Pensemos si haremos un voto razonado u otro tipo· de voto. Hay voto de "castigo", que consiste en votar por otro partido distinto al que ostenta el poder, para intentar sustituirlo por otro, bajo la esperanza de que ese lo haga mejor. El voto "corporativo", llamado así porque consiste en conjuntar los votos de todos los miembros de una corporación y ponerlos a disposición de los candidatos para obtener beneficios de carácter político personales o promesas de beneficio para la corporación u organización. El voto "coercitivo", que es el voto que es obtenido bajo la amenaza de un daño. El voto "útil", que se da a favor de un partido al que no se pertenece, con tal de que ese partido pueda impedir que gane otro proyecto político que no se desea. El voto "duro", que es con el cuenta cada partido, independientemente de quién sea el candidato, que proviene de sus partidarios tradicionales, que no cambian pase lo que pase. El voto del "odio", que es el que se promueve por medio de los feroces ataques de los candidatos entre sí. El voto "clientelar", que se obtiene a través de un regalo, concesión, promesa o monto de dinero.
Debemos preguntarnos si alguna de estas descripciones motiva la participación en las próximas elecciones, ya que los católicos debemos buscar "bien posible", que significa impulsar lo que aporte al bien común, a la paz, a la seguridad, a la justicia, al respeto a los derechos humanos, al desarrollo humano integral y a la solidaridad real con los más pobres y excluidos. Seamos responsables de emitir un voto libre, pero bien informado y no solo se vote con el corazón, sino también con la razón; no solo pensando en el presente, sino también en el futuro; no solo pensando en mis intereses, sino en el bien común. Seamos luz del mundo y sal de la tierra.