
Ya se habló de perdonar y, acaso, olvidar. Pero de castigar, nada. Eso, lo decimos, es una incongruencia.
Ya se habló de perdonar y, acaso, olvidar. Pero de castigar, nada. Eso, lo decimos, es una incongruencia.
México está urgido de justicia, no de perdones.
Las miles de familias que hoy están de luto exigen, con toda razón, que se castigue a los responsables de su pérdida y se termine con la casi total impunidad que reina en nuestro país.
Tal fue el reclamo de parientes de los desaparecidos, durante los diálogos de paz convocados por el presidente electo.