CHIRIGOTEANDO
CHIRIGOTEANDO:
Muy bien venido a la presidencia de México el Lic. Andrés Manuel López Obrador, máxime con el apoyo excepcional que a través de las urnas recibió el pasado 1 de julio; pero de esto a que él y sus huestes intenten hacer de nuestro país lo que les venga en gana al margen de las leyes y del buen sentido común y político; de las instituciones y del estado de derecho, veo una enorme distancia y gran diferencia. Por fortuna, estamos apenas presenciando los primeros embates de lo que tratarán de conseguir en los próximos meses y años sobre la base de la absoluta mayoría que el electorado le confirió a MORENA. Más, sin embargo, estamos frente a la oportunidad más brillante de nuestra Historia: demostrarnos a nosotros mismos que con la unidad de la ciudadanía, de las diversas agrupaciones y de los partidos políticos o de lo que queda de éstos y, con la participación de instituciones, entre éstas la SCJN (Poder Judicial) nos transformamos en contra peso frente las asechanzas de grandes mayorías empoderadas políticamente de manera omnímoda. El poder ciudadano cuando se lo propone logra cosas increíbles, lo acabamos de ver la semana pasada en el Palacio de San Lázaro con el tema del desafuero. La única condición de nuestro actuar es que lo hagamos de forma organizada: defender derechos, limitar atribuciones, exigir responsabilidades debería ser lo más natural en México como en cualquier país civilizado: ¿por qué no empezamos desde luego este ejercicio?
CIERTO:
Nadie podrá negar que nuestro país requiera, con urgencia, someterse a una cirugía mayor y muy profunda: combatir de fondo a la creciente delincuencia tal como todos los diagnósticos de los expertos insistentemente lo señalan y, durante 12 años nadie los ha tomado en cuenta. Frenar por lo menos la incontrolable corrupción y la madre de ésta: la impunidad; así como todos los desórdenes que se derivan de la corrupción y de la impunidad y que ya forman parte de todas las costumbres y actividades cotidianas de nuestra sociedad; lo anterior y todo lo que constantemente se acumula minuto a minuto: violaciones a los derechos humanos, el criminal derroche de la clase política, el incremento día a día de la pobreza, la desigualdad social, la crueldad de los abusos de las universidades y demás centros de formación académica, los atropellos contra los usuarios del sistema nacional de transportación urbana y foránea, las arbitrariedades en la administración de justicia, de manera especial en aquellos mexicanos marginados, la discriminación sin paralelo a las etnias y pobres en todo el territorio nacional así como en las mujeres. Mientras tanto SI QUEREMOS LA PAZ TRABAJEMOS Y OREMOS POR LA JUSTICIA y hasta la próxima chirigoteada amigos. [email protected]