CRUEL ABANDONO.
CRUEL ABANDONO.
Seg?n mi parecer, lo que desde marzo, por lo menos, hemos venido experimentando en Naucalpan, son la impericia, ignorancia y voracidad del presidente interino, V?ctor G?lvez, ?ntimo amigo de Edgar Olvera, y de seguro de esto se aprovecha ese ente para convertirse en una relevante muestra de lo que algunos panistas han convertido al Partido Acci?n Nacional: una cloaca de un partido de hombres insignes por su entrega a la lucha por la aut?ntica democracia y a las m?s nobles causas nacionales por la justicia y por el Estado de Derecho. ?Oh! tiempos aquellos de los Jos? Gonz?lez Torres, de los Pablo Emilio Madero, de los Luis H?ctor ?lvarez, de los Jos? ?ngel Conchello y de muchos otros panistas de coraz?n que con su firme y constante lucha en la oposici?n consiguieron extraordinarios ?xitos pol?ticos y sociales, triunfos que posteriormente se convirtieron en los m?s estrepitosos fracasos como el m?s reciente del 1 de julio pasado. En esta vor?gine insospechada se producen entes como el actual presidente interino de Naucalpan, V?ctor G?lvez, rechazado por las fuerzas vivas de este municipio y, desde luego, por sus mismos correligionarios ya no quieren ni o?rlo mencionar; qu? buen antecedente seria si de la presidencia lo llevaran a presentar ante los tribunales para hacerlo declarar d?nde est?n las decenas de millones de pesos del erario que a menos de 8 d?as de abandonar su cargo le vale no pagar los sueldos a cientos de empleados y cuando ?stos le cobran la respuesta que les da con toda desfachatez es: ?no hay dinero?; debe no solo a algunos empleados hasta 2 meses, otros un mes y el gran grueso una quincena, sino hasta el aguinaldo, y proveedores diversos entre ellos ECOS los resultados son: servidores municipales de todos los niveles y de todas las dependencias no saben qu? hacer para la cena de Navidad y mucho menos para la del 31 y para los juguetes de REYES, esto por un lado pero por el otro el triste espect?culo de nuestras calles con cerros de bolsas de basura, camellones y parques sepultados en pasto y yerbas hasta de un metro de altura, grandes zonas en tinieblas, ambulantes y hasta comedores p?blicos, como el de reciente instalaci?n en la calle Enrique Sada Moguerza a un costado de la Plaza Sat?lite. En fin todos un desastre, mientras G?lvez y su camarilla se llenan las bolsas de los millones que debieron ser para cumplir con servicios municipales.
Yory Godman