COMENCEMOS LA CONVERSACION
COMENCEMOS LA CONVERSACIÓN
Estimado Señor Gordillo:
Le agradezco en todo lo que vale su atención y ojalá que pueda publicar la siguiente carta.
Hace unos día me encontré con un comentario acerca del señor Gabriel Zaid, me pareció interesante y por eso lo quiero compartir con sus lectores, sobre quien no pesa sospecha alguna de populista, recomienda no ofender a los pobres con limosnas, ni exámenes de pobres para que demuestren de que es lo suficientemente poca cosa para recibir dinero.
Cuando un programa es universal, explica Zaid en el progreso improductivo, los ciudadanos “reciben dinero como iguales, como socios de la sociedad, algo que por derecho les corresponde”.
Hay en la universidad un tema de dignidad personal que los críticos subestiman o hasta desconocen. Uno de los principales problemas de la pérdida del empleo, es el golpe a la autoestima. Recuperarla es condición necesaria, para reintegrarse, a punta Bernardo Kliksberg en hacia una nueva visión de la política social en América Latina: desmontando mitos.
Nuestra democracia sí está en riesgo, pero no por las razones que preocupan a intelectuales y periodistas y a muchos influidos por ellos- , está en riesgo porque no hemos discutido suficiente los efectos del neoliberalismo. No hemos hablado suficiente de pobreza, de desigualdad, de personas con discapacidad, de pueblos indígenas, bueno hasta de machismo y de sexo nos ha faltado hablar.
Comencemos la conversación, es tiempo. Renovemos el contrato social. (Héctor Zamarrón)
Por su atención le agradezco Señor Gordillo.
Arturo Aguilar