MEXICO HACIA UN RUMBO CON DESARROLLO
Armando Nicholson Matrtínez.
Las relaciones contradictorias entre el Estado y la Sociedad Civil en el momento actual se prestan para plantear soluciones y caminos orientados a lograr una real vida democrática, una sociedad menos injusta, una nación más integrada y menos dependiente de acontecimientos exteriores.
Los problemas sujetos de solución a seguir sólo podrán alcanzarse mediante una efectiva política que contemple para su realización con una creciente conciencia y unidad de las fuerzas civiles comprometidas en la transformación social del País.
De acuerdo a las perspectivas actuales, México requiere urgentemente combatir la existencia del capital monopólico y por otra parte las fuerzas civiles en participar activamente en la proposición alternante de un verdadero proceso de transición hacia la consolidación de una independencia económica nacional caracterizada por su equilibrio y operada por un Gobierno popular, auténtico y revolucionario.
La gran crisis económica global sufrida hasta ahora y en la que se encuentra inmersa el País da la oportunidad de sustituir el modelo de desarrollo neoliberal adoptado desde la administración del Presidente Miguel de Lamadrid, el cual ha demostrado su agotamiento produciendo estragos en la economía nacional.
El modelo seguido refleja crecimientos económicos negativos e insuficientes para una población que alcanza los 110 millones de mexicanos y de ellos 50 en la pobreza aparte de que otras variables han sufrido alteraciones, son los casos de las exportaciones de productos manufacturados, las reducciones petroleras, el aumento relativo del ingreso real, una producción nacional con altos costos y calidad inferior capaz de competir en mercados globales.
El esfuerzo de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto por sentar las bases de un desarrollo económico y social no es suficiente, particularmente al arrastrar un desajuste en la producción petrolera, producto clave que por más de 30 años ha sido sustento principal de la economía nacional.
Adicionalmente hay que adicionar otra falla estructural que frena el desarrollo y es el relacionado a equilibrar el presupuesto del sector público debido en gran parte a no gravar progresivamente los altos ingresos y descansando en un sistema impositivo que recae en sus contribuyentes cautivos, sin ampliar su base recaudadora lo que ha traído los déficit crecientes, causa entre las principales del desequilibrio.
Por supuesto no puede ni debe dejarse de anotar otros desequilibrios entre ellos, está el retraso del sector agropecuario frente al industrial y este con el sector servicios. Los efectos combinados de los desequilibrios han profundizado el desequilibrio social que ha acentuado las diferencias económicas entre la clase trabajadora y la acumuladora de capital.
Estas fallas han sido hasta ahora serios obstáculos que el gobierno de Peña Nieto no ha superado, no obstante justo es darle reconocimiento a ciertos aciertos, entre ellos controlar la inflación en un 4% anual, cuando podría ser superior, otra es la relativa paridad del peso con el dólar y la lucha continuada al narcotráfico.
Las realizaciones para activar la economía depende de Una voluntad política a la que den respuesta los protagonistas y actores de la vida nacional, entre las medidas de política económica se encuentran las de canalizar gran parte del gasto público a incrementar la producción a corto plazo, otra de largo plazo son las inversiones en infraestructura, desarrollo continuado de la industria petrolera, petroquímica y electricidad respectivamente.
En general las opciones de política económica después de la gran crisis global deben centrarse en el control del gasto público y a partir de ahí eliminar el gasto improductivo, en consecuencia aplicar sobre la marcha una estrategia en cuyos lineamientos considere de alta prioridad el aumento del empleo, mejor distribución del ingreso, reducción de la dependencia del exterior, mejoramiento de la calidad de vida y mayor soberanía y aprovechamiento de los recursos naturales disponibles.
El México del 2014 y de años subsecuentes tendrá que dirigir su rumbo a fomentar el bienestar social, evitándose a toda costa un crecimiento del producto antisocial, combatiéndose el costo social que hasta hoy pagan obreros, campesinos y la clase media, casi extinguida.
Armando Nicholson Martínez
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