MÉXICO NO PODÍA SER LA EXCEPCIÓN

MÉXICO NO PODÍA SER LA EXCEPCIÓN

Es verdaderamente alarmante observar uno de los estragos más sensibles del cambio climático en todo el mundo y, desafortunadamente México no podía ser la excepción, por ejemplo: me platicó un buen amigo que en 1985 cambió su residencia a San Miguel de Allende, Gto.; en donde eligió para vivir, a 20 kilómetros del centro de la ciudad, se encontró una gran variedad de pájaros: calandrias, cardenales, cenzontles, colibríes, zanates, garzas y diversas clases de palomas que le alegraban la vida desde los primeros fulgores del astro rey hasta que caía la obscuridad de las noches. Más, desafortunadamente, después de 20 o 25 años poco a poco  desaparecieron hasta llegar al momento actual que no oye ni el piar de un chinchibul, el más común de los pájaros pequeños, qué de menos el canto sonoro de las palomas y calandrias.

Independientemente del placer que despiertan los diversos tipos de pájaros tanto al verlos como al escucharlos, lo trágico y dramático es que se extingan o que emigren a regiones ignotas por los efectos al  deterioro de hábitat, la presión directa humana o el avance de la agricultura y, en especial, su intensificación; también se puede mencionar la sofisticación de los insecticidas que están dejando sin alimento a las especies insectívoras así como también la deforestación en las zonas tropicales o el trastorno provocado por el cambio climático.

Por ventura, en el mundo entero existe gran interés por combatir las causas del cambio climático, indudablemente, la principal causa de la extinción o disminución de casi todas las especies del reino animal que hace varias décadas gozaban de su hábitat de siempre. Yo no sé si los lectores han observado los efectos del cambio climático también en varias frutas de consumo común: naranjas, duraznos, limas, algunas clases de limones, chicozapotes, mameyes, entre otras. Quiera el Cielo que los movimientos emprendidos en casi todo el mundo por grupos de jóvenes, principalmente, obtengan el éxito deseado y muy necesario, de lo contrario, lo más seguro es que después de los animales irracionales y de los árboles frutales le toque al género humano.

LA REDACCIÓN

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