COMO CANDIL EN LA CALLE Y OSCURIDAD EN LA CASA
COMO CANDIL EN LA CALLE Y OSCURIDAD EN LA CASA
POPULISMO, COMUNISMO, SOCIALISMO, CONFORMISMO O CINISMO. ¿TU POR CUAL VOTAS?
Padecer enfermedad de “ismo”, es dar crédito a “movimientos efímeros” de tipo: artístico, filosófico, cultural o literario. Mal llamadas en política doctrinas o sistemas políticos, que nos hacen querer ver como disciplinas vigentes, pero sólo en teoría, porque en realidad son “modas” caducas.
Burdas a juicio de unos, enajenantes y más “corrientes” que reales, a juicio de otros. Estas doctrinas o movimientos no están a la vanguardia. 1) Porque NO innovan, mal copian lo mal hecho antes. 2) NO experimentan, obedecen a entidades extranjeras. Y 3) Lejos de cuestionar el statu quo y trascender; contradicen, provocan y echan para atrás todo proyecto que no sea de su autoría.
Aun poseyendo casi todo el poder, las contradicciones del dicho al hecho denotan amnesia o ignorancia del cómo hacer para resolver los problemas. Se abusa de decisiones erróneas, extremas. No saben dar el ejemplo y aferrarse a criticar el pasado demuestra que se quiere distraer y NO RESPONDER a TODOS los mexicanos para quienes se gobierna. No se les cumple al negarles el servicio que confiere su cargo. Al contrario, califican, irrespetan e ignoran a los “gobernados”.
Culpan a gobiernos anteriores. Pero en sentido estricto de la “lengua”, expresan carencia de identidad nacional al encarecer y negar recursos a los mexicanos y donar millones de pesos a gobiernos de otros países, usando el erario para dar asilo a migrantes pobres y expresidentes millonarios expulsados por posible fraude electoral. Como candil de la calle y oscuridad en casa.
Parece que andan confundidos, no saben para quien gobiernan. Se niegan a vincularse con los individuos de la nación de la cual forman parte. Discriminan a quienes no comparten sus ideas. Como negando tener sentimientos de pertenencia.
Hay engaño en el discurso donde se comparan con Jesús Cristo y luego olvidan similitudes si no se está de acuerdo con sus ideas, hasta a jalones apartan y atropellan los derechos humanos de otros connacionales, reprimiéndolos porque son contrarios a su única verdad a modo.
Disque el socialismo o el comunismo democrático contra el capitalismo neoliberal; que si el cristianismo es su ley como lo fue de Jesús Cristo, pero con práctica de corrupción llena de cinismo.
La autoridad dice una cosa y hace otra. Al final el pueblo mexicano en general cae en conformismo.
Que si ya somos globales promueven integración de naciones. Pero son extremos y predominan ideas mochas que imponen con decisión de un solo grupo que inventa que lo aprobó toda la nación.
Y en un planeta en el que el cambio es lo único que permanece ¿La identidad nacional se desvanece o queda sin transformación alguna? Pero, de qué clase de identidad hablamos. La que nos fue asignada por un grupo obtuso; la aprendida y heredada por otro en lucha de clases; la incierta autoidentidad desatada o la inventada a conveniencia para salir del paso.
La identidad siempre en proceso no se limita a estereotipos. Cada persona reacciona de manera creativa al resolver su vida. A partir de su experiencia y anhelos sobre su propia personalidad, pero más allá de movimientos o ideologías y siempre y cuando no se esté enajenado.
Las transformaciones ocurren en procesos de crisis. Cada cual crea su propia versión de identidad única, pero si las crisis son impuestas por un entorno indefinido, se vuelven externas, ajenas e inoperables o simplemente mal copiadas. No provocan cohesión social, más bien desintegración.
Terminan en crisis globales económicas y financieras con: recesión, desempleo y exclusión social. Creando a todos los niveles: inseguridad, incertidumbre y llena de resentimiento que afecta la personalidad. Cuando las situaciones difíciles se apoderan de la gente llega ese “vacío existencial”, por una vida carente de sentido donde nada tiene solución o esperanza para el cambio. Obligando, de forma inconsciente que el mexicano no pueda modificar nada por el hartazgo, desaliento y rabia que experimenta, paralizando a la sociedad antes pujante hoy indolente, evadida.
Curioso a ese pueblo escapista antes soñador, se le exige el cambio, pero se le ponen trabas para que pueda realizarlo. Así no habrá avance alguno y seguirá esperando que otro resuelva los problemas. La falta de iniciativa no vencerá el lacerante conformismo, tanto de los individuos de gobierno, como de los gobernados y hasta de los ingobernables. ¿Acaso esperarás hasta dentro de 5 años el cambio? ¿O te quedarás con la oferta del buen fin, que obliga a soportar un inexistente populismo que queda en simple conformismo?
Lic. Julieta Camacho Ríos.