UNA VENTANA DE OPINIÓN EN NAUCALPAN
Estimado señor Gordillo, aprovecho y agradezco el espacio que nos permite para hacer públicas nuestras inquietudes y problemas respecto a deficiencias en los servicios públicos. En esta ocasión, nuevamente recurro a su gustado periódico para denunciar el flagelo que seguimos padeciendo quienes vivimos en Naucalpan. Y es que es una pena que transitemos todos los días tratando de evitar caer en alguno de los miles de baches que hay, para finalmente caer en más de uno. Las suspensiones, amortiguadores y llantas de nuestros autos lo resienten todos los días.
Se tienen calles que están en tan malas condiciones que los fines de semana hay jóvenes que por unos cuantos pesos que les damos quienes transitamos por esos caminos, los llenan de piedras y tierra para solventar en parte el problema.
Como botón de muestra, ojalá nuestras autoridades se den una vuelta por la zona de Los Arcos, se sigan hacia la zona de panteones, y pasen enfrente de los fraccionamientos que están a la altura del número 580 de esa avenida y corroboren lo que les digo, además que van a ver una zanja de un “arreglo” al drenaje que hicieron hace como cinco meses y que todavía sigue abierta.
Comentando otros asuntos, me llama la atención lo que ocurre en México con los pillos de cuello blanco y negra conciencia como Gastón Azcárraga, quien está detenido en los Estados Unidos por un problema migratorio y quién formó parte de las altas esferas de nuestra sociedad, personaje a quien no le importó dejar sin trabajo a miles de trabajadores de Mexicana con tal de favorecer al grupo hotelero Posadas, del cual era accionista mayoritario. Para desgracia de los afectados, sus abogados están haciendo todo lo posible por evitar que caiga en prisión, lugar en el que merece estar. Los dirigentes del sindicato de la aerolínea informaron que el daño patrimonial que cometió fue por 15 mil millones de pesos, y yo pensaría que el daño psicológico y de salud en general a los miles de ex trabajadores de la aerolínea son todavía mayores. En fin, que son injusticias que no ocurren en cualquier parte del mundo, ¿no lo cree usted? Saludos.
Marco Antonio Escalante Nuño
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