El medievo Europeo en el Templo Expiatorio
• En la tierra del tequila hay un templo con un reloj que deleita los oídos con hermosas melodías
Durante nuestro viaje por las tradicionales Calandrias en Guadalajara nos cruzamos con un edificio que nos hacía voltear la mirada más de una vez tratando de captar todo lo que nuestros ojos pudieran ver, claro, nos referimos al Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento, así que decidimos bajar de nuestra carreta con la convicción de descubrir sus detalles. ¡Acompáñame a recorrerlo!
Bajamos de la Calandria y entramos por la parte trasera del Templo, ahí un gran arco nos recibe; dentro de él sólo podemos observar un claro-oscuro creado por las luces interiores del recinto y un canto resuena por entre los corredores que nos invitan a pasar y descubrir sus rincones.
Construido mayormente con piedra tallada, como se realizaban las construcciones en la Europa Medieval, se crea un ambiente místico en la primera capilla que encontramos, esto por los candelabros que caen de su techo abovedado de estilo gótico, mientras una imagen de Cristo brilla con una pequeña luz, dando ese toque de Divinidad que tienen las antiguas catedrales del medievo.
Después de atravesar una hermosa puerta delante de la capilla, nos encontramos con el patio principal del templo, ahí nos vemos rodeados de enormes muros de roca decorados con figuras y formas, algunas de ángeles y otras de cruces, estrellas y flores; sus grandes columnas se integran al edificio para apuntar al cielo azul de Guadalajara, fusionándose con su campanario y su bóveda gótica arriba del altar principal.
Caminando un poco más, por fin llegamos al interior del Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento, encontramos columnas monumentales y grandes ventanales que junto con hermosos vitrales crean el ambiente místico que Jaques y Gerard Degusseau, originario de Orleans Francia, deseaba al realizar los vitrales multicolores que narran la vida de Jesús y otros hechos cristianos. Al caminar por entre sus columnas y bajo las luces de esos vitrales, nos sentimos algo pequeños, intimidados por la enorme construcción y sus techos altos. Todo parece estar en armonía, nada esta “fuera de lugar”, el ambiente invita a la reflexión y a la paz como pocos lugares.
Al salir del templo nos maravillamos con su enorme fachada de piedra que con el paso del tiempo se ha tornado de diferentes colores; algunas rocas de la construcción se han tornado grises, café y hasta naranjas. La torre del reloj es la más alta, importado desde Alemania e instalado por técnicos del mismo país, este reloj cuenta con cuatro carátulas y consta de 25 campanas que suenan por entre los callejones y calles empedradas de la ciudad con música religiosa y tonadas musicales populares como “Las Mañanitas”, el “Himno Nacional” el “Ave María”, entre otras. Con un costo de 450 mil pesos, vale cada centavo por su magnificencia, además que después de los musicales aparece una pequeña peregrinación de los doce apóstoles de Jesús, que anteriormente se fijaron para que aparecieran a las 9am, 12pm y 6pm.
Sus puertas están hechas de madera del tipo granadillo y cuenta con hermosas figuras de bronce. En su nave frontal encontramos mosaicos del Vaticano; en la nave oriente se representa a San Tarsicio; en la nave central, El Cordero Pascual y en la siguiente nave existe la representación a San Pío X, creados por Francisco Bencivenga, experto en arte Vaticano, quien supervisó su colocación.
La construcción del Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento se inició un 15 de agosto del año de 1897 y se terminó en 1972, obra del arquitecto italiano Adamo Boari, quien fue contratado por la comisión que planeó la construcción del recinto bajo el mando del arzobispo Pedro Loza y Pardavé.
Adamo Boari fue traído por el mismo Porfirio Díaz y trabajaría en los proyectos del Palacio del Correo Mayor y el Palacio de Bellas Artes en la capital del país.
Así termina nuestro recorrido por una construcción medieval en el centro de Guadalajara, no olvides descubrirlo en tu visita a la ciudad ¡no te arrepentirás!
¿Qué llevar?
• No necesitas ropa especial, pero el interior del templo es frío por la roca, un suéter ligero bastará para recorrerlo, así como calzado cómodo.
¿Qué no llevar?
• Mochilas grandes, si puedes déjala en el lugar donde te hospedas para así evitar accidentes dentro del Templo.
• Evita calzado de haga mucho ruido en el templo, ya que aún se realizan ceremonias religiosas y los participantes podrían incomodarse por el ruido.
Si cuando recorras el interior del templo se está llevando a cabo alguna celebración, continúa tu recorrido con respeto a los presentes.
Puedes visitar también las catacumbas, éstas se encuentran debajo en el patio principal.
Por Raul Garcia
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