DESALENTADOR
DESALENTADOR
“El mundo no está en buena forma, pero no podemos cegarnos ante la realidad, por angustiante que sea, afirma Maalouf. “Al mismo tiempo, tengo más esperanza que nunca, vivimos en una época maravillosa porque tenemos todas las herramientas para salir de esta crisis”, agrega el autor Amin Maalouf de “El naufragio de las civilizaciones,” este es un ensayo histórico con pasajes autobiográficos que entrega un diagnostico demoledor sobre el destino de la humanidad, en el que abunda la nostalgia por un futuro sin rumbo ni capitán: desalentador e inevitable.
En la encrucijada entre su historia personal y la historia universal, desde lo más íntimo hasta lo más público, donde Naalouf construye un relato para explicar cómo el mundo ha llegado a un punto de no retorno y donde ha armado su resistencia para confrontar los problemas más apremiantes de la actualidad. Desde el cambio climático y auge de los extremismos, hasta la intolerancia hacia las minorías y el malestar por las desigualdades económicas y sociales que ha desatado protestas cada vez, en más rincones del planeta. “Creo que el problema más grande es la desconfianza mutua, hemos dejado de entender al otro”, comenta en tono reflexivo. “No vengo a defender la idea de que antes los tiempos eran mejores, más bien creo que tenemos que atender ese llamado de atención de forma urgente, estoy desesperado”, asegura con una frase que bien pudo haber sido un grito de batalla de Greta Thunberg. AL CUMPLIRSE 20 meses de gobierno lopezobradorista, nos encontramos en un escenario, por demás desolador: veamos algunas cifras que ilustran mi aseveración. Inexplicablemente a estas alturas López Obrador sigue contando un alto porcentaje de apoyo a su gobierno. No obstante asistimos a los resultados del peor inicio de gobierno que registra la historia de la democracia mexicana. En 20 meses Amlo ha reducido a cero el crecimiento económico del 2.4 % que heredó. Ha visto dispararse la violencia que prometió resolver desde el primer día y ha puesto su acento en la lucha contra la corrupción en una ley cuyos recortes presupuestarios habría envidiado el más neoliberal y anti-estatista de los gobiernos.
Pablo Gómez Tarso