DE TODO COMO EN BOTICA
DE TODO COMO EN BOTICA
Jamás, nadie se pudo imaginar, con exactitud, la exacta dimensión del gran problema que en nuestros días íbamos a presenciar a nivel global: La migración de familias que en sus países de origen no encuentran la forma de vivir, ya sea por las políticas de los gobernantes, ya por las políticas laborales, ya por la incontenible inseguridad, o simplemente, por la escasez de empleos remunerados lo suficientemente que les permitan a las familias cubrir sus necesidades del momento y el ahorro para la vejez o para subsanar cualquier emergencia imprevista. Ante estas situaciones miles, quizá millones de familias provenientes de los 5 continentes poniendo en grave riesgo la integridad de sus personas, y quizá la de sus vidas, prefieren iniciar la marcha, cruzar caminando territorios inhóspitos, y hasta cargando hijos menores y sus más indispensables pertenencias. Todo lo demás consustancial a tan incómodo y riesgoso viaje incierto se lo dejan en las manos de personas y de grupos que se han propuesto mantener albergues con el fin de paliar, en parte, las vicisitudes de toda esa gente peregrina en pos del espejismo americano.
Lo anterior obedece a que el grave panorama que la ciudad de Tapachula y municipios vecinos están experimentando es ya intolerable. La presencia de coreanos, chinos, cubanos, venezolanos, haitianos, salvadoreños, nicaragüenses, bolivianos, hondureños, africanos, y un abultado etcétera hacen a esa región más vulnerable a los embates de la inseguridad, de la intranquilidad social, de la movilidad urbana, etc. Si los lugareños, por esta causa, la están pasando muy mal; ¿qué no diremos de lo pésimo que los miles de inmigrantes están viviendo en ese rincón de Chiapas? Bueno, esto es un desdibujado estado de cosas que se vive en la frontera con Guatemala donde las acciones de los gobiernos federal INM (Instituto Nacional de Migración), estatal y municipal dan la impresión de no estar haciendo algo eficiente tendente a mejorar las condiciones de vida, tanto de los chiapanecos como de los incomodos visitantes. Que la Guardia Nacional, ya rebasada, esté únicamente intentando impedir la entrada de inmigrantes, no es todo lo que se necesita en tan complejo y grave problema como es, en la actualidad, la migración en todo el mundo.
La aplicación de la justicia en todo el País, conforme a derecho, sin la menor violación de los Derechos Humanos, fue, sin duda, una de las esperanzas más caras que tuvo en mente el electorado en 2018 para darle el triunfo, como nunca antes, a nuestro actual mandatario. Pero, oh decepción, a más de dos años, no solo se ha visto más rezagada la impartición de la justicia sino, a decir verdad, mayormente inaceptable. Veamos algunos casos: Es un hecho que la tortura sigue siendo el método favorito para transformar en culpables a inocentes; o si hay el suficiente dinero la regla se invierte: se convierte ante las autoridades el culpable en inocente. Éste goza de un sinfín de privilegios, como ni siquiera poner un pie en la cárcel, obtener su sentencia en libertad, sentencia mínima, entre otras. ¡Hay del pobre! Actualmente tenemos conocidos que por no contar con dinero se han pasado 14 y 15 años presos y sin ser sentenciados. Es más, ni siquiera las autoridades carcelarias ni de chiste dejan entrar a periodistas a entrevistarlos, de seguro por el temor de que sus declaraciones, de viva voz al ser publicadas, desenmascaren a los tribunales y jueces (as) y otros funcionarios relacionados con la impartición de “injusticia”.
¿Hasta cuándo?, ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo tanta corrupción en estos temas? Yo pienso que después de 2 largos años del combate a la corrupción a través de la Cuarta Transformación, enemiga acérrima del menos acto que implique corrupción, por lo menos así los hace saber su líder en el poder en casi todas las mañaneras; o es que una cosa es el discurso y otra muy distinta son los hechos. Pienso que ya es tiempo de que empecemos a aceptar la realidad. No es posible que todavía sigamos esperando que las cosas sustanciales, como sin duda, es la impartición de justicia vayan a cambiar en este sexenio cuando durante siglos hemos desplegado nuestras actividades inmersas en la cochina corrupción en sus diferentes manifestaciones. Al tiempo.
Pablo Gómez Tarso