EN CIUDAD SATELITE, URBANISMO EN RIESGO

Don Armando Gordillo Mandujano.
Muy apreciable Director.

Soy vecino de Ciudad Satélite desde hace más más de 40 años. Aquí encontré gracias al esfuerzo de mis padres la oportunidad de pertenecer a una comunidad pujante y que siempre demostró su capacidad para enfrentarse a los grandes retos nacionales. Ser un referente nacional, pero sobre todo dar cabida a varias generaciones de mexicanos que han aportado y trabajado intensamente para darle su presencia a este país.

Le envío una reflexión del momento que creo enfrenta Ciudad Satélite y sus retos a 60 años de su creación.
Espero sea de su interés y me pongo a sus más apreciables comentarios.
Un cordial saludo y mis respetos
Oscar José Zárate Arenas

En 1954, apareció la propuesta para la creación de la Ciudad Satélite de la gran Ciudad de México. La aportación de un nuevo concepto al incipiente desarrollo mexicano dio paso a una urbanización en la que sobresaldría la presencia del espacio público para ofertar y crear una zona habitacional que se diferenciaría de lo creado por otras generaciones con la oportunidad de crear en México una nueva forma de movilidad social y vehicular.

Nuevos grupos sociales que incluyó la presencia del automóvil se incorporaron a esta oferta de un México en desarrollo para encontrar a través de calles, avenidas, banquetas, andadores, así como la presencia de una amplia red de áreas verdes de parques urbanos, jardines internos, avenidas arboladas, camellones con vegetación incorporada, y una zonificación de suelo entre viviendas, densidades, amplio espacio público, zonas de abasto comercial e innovaciones en el concepto comercial; una solución que fue ejemplo durante décadas para otras ofertas inmobiliarias.

Ciudad Satélite como la obra de creación de un nuevo grupo de arquitectos, ingenieros y creadores, dio acción urbana a planteamientos hasta entonces no conocidos, en los que el modelo fue garantizar una traza para la naciente modernidad vehicular con circulación libre sin sitios conflictivos y cruces, así como incentivar el desplazamiento de la ciudad de México hacia esta nueva frontera; que tuvo como su imagen emblemática la aportación escultórica de las Torres de Satélite, icono para una nueva generación.
Difícil es asegurar si en la visión del entonces planeador urbano, y de los tomadores de decisiones quedaba claro que sería imposible blindar a Satélite frente al crecimiento desproporcionado que se registraría en la región hasta convertirse en el polo urbano desordenado en el norponiente del Valle de México y pasar de ser el límite al nuevo centro para todo un conjunto de zonas periféricas.

Años más tarde, el propio creador señalaría el impacto que tendría en el proyecto, el desorden urbano e inmobiliario. La presencia del Periférico Norte convertido en el eje de acceso a la autopista México - Querétaro y la conexión con la Ciudad de México transformó una vialidad sobresaturada que comunica municipalidades en una urbanización metropolitana alejada de toda planeación regional.

60 años después, la urbanización regional del Valle de México que sigue buscando nuevas áreas de expansión, coloca a Ciudad Satélite frente al escenario menos favorable respecto a todos los errores urbanos que la han rodeado. Quizás se encuentra más que próxima a sucumbir abandonando el proyecto urbano que le distinguió, y que incluso ha sido motivo de reconocimiento en exposiciones recientes como parte de 100 años de arquitectura mexicana como sé muestra en el Palacio de Iturbide en la Ciudad de México.

En Satélite, existen claras señalas de su agotamiento ante la escasa intervención urbanística de una instancia que garantice su vigencia y preserve el modelo, su actualización e incorporación al nuevo contexto urbano sufre por el abandono que se observa lo mismo en sus congestionadas vialidades que la vinculan oriente - poniente o norte  sur, permanentemente saturadas y en el que su red de calles de concreto hidráulico, pese a sus años de buen servicio se encuentra reventado y en condiciones deplorables. Día a día miles de vehículos cruzan por sus zonas de mayor tránsito, reflejo de que la presión urbana y comercial rebaso por mucho la planeación de origen para dar paso al incremento de corredores de negocios y oficinas formados bajo una desafortunada gestión del uso del suelo, y una permanente pereza y somnolienta respuesta de la autoridad municipal, una desafortunada legislación urbana, pero sobre todo la ausencia de una valoración histórica de la misma, que ha sido suficiente para hacer sucumbir la normativa venciendo las resistencias y movimientos vecinales.

La situación de la imagen urbana y la calidad del espacio público basado en el diseño de ciudad que utilizaba para su movilidad desde andadores internos conectados con circuitos, calles, zonas y ha claudicado en su función, ante el resultado de la presencia de mayores índices de robo, ambulantaje, presencia de giros comerciales y oficina sin normatividad, que todos los días causa un amplio deterioro. Las amplias banquetas, zonas de ascenso y descenso de pasajeros que se encuentran sobre vialidades como el periférico norte a ceden metro a metro hasta la punta de la saturación al ambulantaje en medio de negocios insalubres, basura y la presencia de nuevos giros que jamás contarán con la superficie de estacionamiento, lo mismo aquellos corredores que se han formado por el crecimiento comercial y que busca ser aliviado con herramientas urbanas escasas como un parquímetro de escasa eficacia, o proyectos de estacionamientos urbanos que se boicotean por la ambición de la propia autoridad.

El abandono se hace mayor al observar la penosa situación en que áreas verdes, arbolado, camellones y zonas de recreación en condiciones lamentables que lo mismo permite la muerte de cientos de árboles plagados o talados, la acumulación de basura y cascajo, o bien la ocupación de espacios por publicidad en láminas pancartas, anuncios espectaculares o cualquier otra bagatela aunque sea preciso sacrificar otro m2 de área verde hasta desaparecerla.

No es tema menor encontrar a una organización social vecinal atrapada en redes de ineficacia e ineficiencia urbana provocadas por todo tipo de intereses y en donde es urgente atender con la misión y visión histórica de preservar y conservar este diseño único de Ciudad Satélite por dimensión histórica, tal y como se han preservado proyectos como la colonia Condesa y la colonia Roma en la ciudad de México, donde a partir de su manejo hoy son referentes para la aportación urbana de México.

El urbanismo nunca es estático, siempre es cambiante. Las ciudades y sus pobladores, siempre plantean exigencias, en las que las necesidades de nuevos arreglos urbanos son necesarios de considera,  pero no cabe duda que frente a una falta de lógica de crecimiento a su alrededor Ciudad Satélite se requiere un trato más dedicado para conservar su patrimonio y aportación urbana tras casi 60 años de existencia. Para enfrentar tres eminentes proyectos urbanos y sus obras que hacen de dudar de cuál será el futuro inmediato de Ciudad Satélite que se trazan en esta región Norponiente del Valle de México, es necesario reconocer de inmediato la trayectoria que refleja su presencia, para asegurar a generaciones futuras la posibilidad de conocer la historia urbana de México, más allá de un evidente caos.

La evidente presencia del segundo piso que avanza sobre el Periférico Norte; la propuesta vial para conectar la autopista intra  urbana confinada que lleva de Vallejo hasta el conocido Vaso del Cristo en los límites de Tlalnepantla, Azcapotzalco y Naucalpan, con la zona Esmeralda cruzando el vasto y amplio camellón de Ciudad Satélite oriente  poniente denominado como av. Marina en planos urbanos, y la presencia de un proyecto comercial amplio para la zona colindante con Plaza Satélite en donde se busca re-densificar el área comercial, son sin duda proyectos macro que pueden terminar por completo con el concepto urbano de Ciudad Satélite.

Muchos debates son necesarios alrededor de estas iniciativas, pero sobre todo una visión del conjunto, en la que se aprecie la fuerza histórica del proyecto creado, y que de igual manera reflejan las Torres de Ciudad Satélite, hoy incluso catalogadas por el INBA, y la urgencia de extender dicha clasificación a todo el conjunto y su trazo urbano, con la finalidad de darle un reglamento que tenga criterios para el correcto manejo del espacio urbano, las zonas y la lotificación a fin de no caer en las constantes decisiones de la autoridad municipal, son pasos a considerar con el apoyo de la comunidad especializada.

De entrada para evitar la construcción de elevados a lo largo de su longitud porque la consecuencia en la barrera espacial que crearían estas vialidades confinadas tendría sin duda la segmentación del conjunto en espacios discontinuos y con su conectividad vial se vería interrumpida, y la presencia de barreras visuales llevaría a muchos conflictos para preservar como zona habitacional.

La historia urbana de Ciudad Satélite se encuentra inmersa ante un reto para la comunidad de urbanistas a nivel nacional, así como de la propia sociedad mexicana y de aquellos que aún ven en Satélite un referente de movilidad social en la vida de México. Los alcances requerirán de la intervención de algo más que una autoridad municipal, o vecinal, y en todo caso será oportunidad para diferenciar en el Estado de México y a nivel nacional, el trato colegiado y el manejo profesional que somos capaces de dar a las ciudades para alcanzar la sustentabilidad urbana. Los criterios que las autoridades del Estado de México apliquen correctamente pondrán en juego el compromiso histórico con las generaciones futuras para brindarles la oportunidad de contar con un patrimonio cultural arquitectónico y urbanístico que ha formado parte de esta nación.

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