ALERTAS IGNORADAS CON RESPECTO A LAGUNA VERDE

Yo no tengo absolutamente nada en contra de nuestro señor presidente. Es más, no sólo esto. A mí me cae muy bien por sus indiscutibles cualidades, como ser humano. Pero otra cosa muy distinta es que yo no pueda pasar por alto sus evidentes errores que, nos afectan seriamente a toda la gente y su indiferencia pone en serio peligro a un enorme núcleo social. Esta es la razón de la publicación de la colaboración de Peniley Ramírez, a quien le enviamos nuestro agradecimiento. 

ALERTAS IGNORADAS

Un ejemplo de lo anterior es lo que ha venido presentándose en Laguna Verde. El pasado 21 de enero a las 3:10 de la madrugada se registró una fuga de combustible en uno de los generadores de esta planta nuclear. Los resultados de una evaluación de riego determinaron “probabilidad de accidente severo y de una descarga radiactiva grande al medio ambiente”. Los reportes y las fotografías muestran los cables de los reactores nucleares corroídos y las instalaciones oxidadas. 

Un mes antes del 21 de diciembre se registró una fuga de diésel como un evento inusual. Solo habían transcurrido tres semanas cuando otro reporte da cuenta de cómo se activaron los mecanismos del reactor nuclear sin colocar las compuertas de seguridad. 

El 20 de enero la Unidad 1 de la planta nuclear tuvo un paro súbito. Llevaba 110 días de operación con problemas de recarga de combustible, arrancando sin tener operables los sistemas de seguridad y con cinco barras de protección ante accidentes fallando, de ocho que tiene el reactor nuclear. El 21 de enero pasado, la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias informaron por escrito a la jefatura de Laguna Verde que no les autorizaba a modificar los planes de trabajo para operar con dichas fallas, porque los estándares de seguridad requieren que al menos seis barras de control estén funcionando con niveles adecuados de boro, la sustancia que permite amortiguar los efectos de radiación ante un accidente nuclear, y solo tres estaban activos.  

Obtuve copia de todos esos reportes para esta columna. Forman parte de los anexos de una dura carta que el físico matemático, Bernardo Salas envió a presidencia de México el 21 de febrero. Salas no ha obtenido respuesta a esta carta, ni a las otras 12 que envió antes. Cuando fue ante la prensa de Veracruz a expresar sus preocupaciones, obtuvo como respuesta un duro comunicado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la institución que administra la planta nuclear. Lo acusaron de ser alguien que solo alarma a la población, sin conocimiento de lo que sucede en la planta.  

Pero la preocupación del académico está sustentada también en otros documentos. El 15 de septiembre de 2020, la División de Energía Nuclear de General Electric envió una carta al Gerente de Centrales Nucleoeléctricas de la CFE. La carta está firmada por Rafael Ledesma, quien ha sido gerente de Energía Nuclear en la compañía durante las dos últimas décadas. 

Las barras de control son como los frenos de un carro. Son las que permiten retener la fisión nuclear y apagar el reactor, informó Salas. Después de aquel mantenimiento con fallas en agosto, la planta ha tenido alertas naranjas en septiembre, noviembre, diciembre y enero. Oficialmente dice la CFE que no hay nada de qué preocuparse. Mientras tanto, Salas insiste en qué hay una crisis de seguridad nuclear inminente, y que está dispuesto a un debate público para probarlo. 

En ECOS recordamos perfectamente que, el 26 de abril del año de 1983, en Chernóbil, Ucrania se registró una explosión en una planta nuclear similar a la de Laguna Verde de Veracruz, en la que murieron cientos de personas, otros más quedaron con secuelas mortales. El enorme cráter que provocó la explosión, tuve la oportunidad de conocerlo en 1984; en Ucrania lo consideraban como un punto de interés para los turistas extranjeros. La nube nuclear que produjo la mencionada explosión durante varios años siguió ocasionando muy serios estragos al medio ambiente en diversos países y a sus habitantes. Tengo idea que hasta en América del Norte se registró la presencia de la nube nuclear y que acusó varios daños a la gente. 

Veo con muy buenos ojos y, lo considero más que justificada la preocupación del académico Bernardo Salas. Elevamos nuestros votos a fin de que muy pronto les llegue la respuesta a sus cartas a la Presidencia y a la CFE y que, a la brevedad posible la planta nuclear Laguna Verde le inicien el mantenimiento requerido y con ello evitar una muy posible catástrofe de consecuencias inimaginables. 

Redacción

 

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