Tlatelolco, un viaje por la Historia de México
Descubre todos los secretos que oculta este maravilloso lugar.
Esta vez nos dirigimos a otro punto de la Ciudad de México; este es un lugar de gran importancia, aunque algunas veces lo pasamos por alto. Existía hace mucho, cuando el maíz surgía por entre los bordes del lago de Texcoco; ahí se encontraba uno de los mayores mercados de la época, comerciando desde sales, plumas y pieles de jaguar, lugar donde cayó un gran imperio y a raíz de eso se mezclaron tres culturas. ¡Acompáñame a recorrer Tlatelolco y su historia!
Sobre la avenida Eje Central, pasando la Plaza Garibaldi y a un lado del antiguo edificio de Relaciones Exteriores, encontramos un vestigio arqueológico, uno de los pocos que han resistido el pasar de milenios, las ruinas de la ciudad México-Tlatelolco. Esta fue una ciudad fundada por los Tlatelolcoas (una tribu mexica) en los años de 1338 (tiempo después de que Tenochtitlan fuera erigida), construida en los bordes del lago de Texcoco fue una maravilla para su tiempo, su nombre deriva del tlatelli, que significa montículos de tierra o terrazas, por la forma de su construcción, ciudad que formó parte del dominio azteca y convertida principalmente en uno de los mercados más grandes de Mesoamérica, ahí se comerciaba desde los productos locales y otros de más allá de sus fronteras.
En el mercado caminó Hernán Cortés antes de la conquista, fue ahí -en esta ciudad de Tlatelolco- donde se libró la última y gran batalla por parte de los fieros guerreros Jaguar, Águila y Coyote, junto con otros 40 mil aztecas. El cronista y conquistador Bernal Díaz del Castillo describió así ese momento: “ese día fue tan sangriento que era imposible caminar por el lugar debido a la cantidad de cadáveres apilados…” así el gran imperio mexica fue derrotado cayendo Cuauhtemoc prisionero por Cortés el 13 de agosto de 1521. La antigua ciudad fue demolida, justo como muchas otras, para así comenzar a construir la Nueva España.
Al inicio de nuestro recorrido nos encontramos con los remantes del Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl, un adoratorio donde se encontraron distintas ofrendas a este Dios azteca; aún podemos ver sus hermosos detalles en sus paredes. Más delante hallamos El Palacio, ahí observamos las bases y parte de la estructura original de uno de sus patios centrales, altares y lo que fue su gran portal; de ahí a unos pasos observamos otra estructura, con grabados en la roca- El Templo Calendario, ahí los relieves muestran fechas del calendario prehispánico Tonalpohualli -aunque es un templo menor- cuenta con doble escalinata, lo cual lo hace único; viendo más detenidamente cuenta con una pintura mural con deidades prehispánicas.
Siguiendo con el camino del recorrido nos encontramos con su Templo Mayor, es sin duda la estructura más predominante del lugar, ubicada en la parte central de la zona arqueológica. Su estructura asemeja a la del Templo Mayor en el Centro del País y a Tenayuca aquí existen tres cuerpos en plataforma con grandes escalinatas, éstas estaban partidas por dos alfardas en su centro y en sus laterales, y al parecer este era mucho más alto que el Templo Mayor en Tenochtitlan. Al bajar y caminar por su pequeño pasillo, nos sentimos diminutos y nos intimida la gran estructura, sólo podemos imaginar lo bello y hermoso que debió haber sido antes de la conquista, sus hermosos colores y formas en un cielo azul resguardado por los volcanes en el horizonte.
Continuando con el recorrido nos topamos con otras diferentes estructuras, Plataforma Oeste, El Gran Basamento y Calzada Tepeyac, usadas principalmente para los rituales diarios de los sacerdotes y gobernantes. Encontramos también a Los amantes de Tlatelolco, ahí fueron hallados 54 personas en un entierro con diferentes ofrendas; según los estudiosos, son consideradas las víctimas de la guerra entre Tenochtitlan y Tlatelolco; el nombre fue dado a que dos cuerpos, uno de un hombre y el otro de una mujer, se encontraban abrazados y de ello derivó su nombre.
Al terminar con el recorrido en la zona arqueológica nos dirigimos al la Iglesia y Convento de Santiago, construida con la piedra misma de la ciudad prehispánica de Tlatelolco. En el año de 1522, Hernán Cortés designó al lugar como un señorío de indígenas y su construcción fue en 1527; la iglesia se dedicó al santo de los ejércitos de Cortés –Santiago- quedando en resguardo de monjes franciscanos. En 1536 fundaron el Colegio de la Santa Cruz para educar y misionar a los indígenas.
En su interior nos encontramos con una gran recinto de techos altos, recordándonos a los de la Catedral Metropolitana, con paredes blancas restauradas aún cuenta con pinturas originales en sus muros, una de ellas monumental, la del Santo San Cristóbal; ésta fue oculta por los frailes porque conservó algunas tradiciones de los indígenas. Lo que irónicamente trataron de desaparecer se conservó hasta nuestros días, gracias a ello funcionó como iglesia hasta que llegó la Guerra de Reforma y con ello fue saqueada y abandonada; después fue bodega para trenes de carga y hasta de pulque. Su evolución la llevó a ser cuartel militar; no fue sino hasta 1944 que se decidió que volviera al culto Católico, el cual permanece hasta nuestros días.
Con poca iluminación y austera en sus paredes, caminamos hacia el altar, el cual aún tiene la roca original; en su cúpula, justo arriba de ella nos encontramos con cuatro columnas que sostienen a los cuatro evangelistas representados en relieves con bellos colores y formas, casi ocultos en la penumbra que reina en el lugar debido a la falta de luz, muy parecido a como se hubiera visto en sus inicios.
Al salir del hermoso templo nos encontramos justo en medio de la Plaza de las Tres Culturas, su nombre proviene del conjunto de edificios ubicados en la zona, las cuales ya recorrimos: la Cultura Prehispánica, por las pirámides; la Cultura Española, por el convento e iglesia y la Cultura del México Moderno, representada por la Torre de Tlatelolco, sede hasta el 2005 de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Así también -en medio de la plaza, justo a un lado de la Catedral- se encuentra un monumento en memoria de las personas fallecidas el 2 de octubre de 1968; se colocó en 1993 a 25 años de la masacre en este lugar. Cuenta con nombres y una descripción en su base:
“¿quién? ¿quiénes? nadie. al día siguiente nadie.
la plaza amaneció barrida;
los periódicos dieron como noticia
principal el estado del tiempo
y en la televisión, en el radio, en el cine
no hubo ningún cambio en el programa.
ningún anuncio intercalado
ni un minuto de silencio en el banquete
(pues prosiguió el banquete)“
Al terminar nuestro viaje y retirarnos del lugar, nuestra mente trata de comprender el enorme viaje que realizamos en el tiempo; fue prácticamente toda la historia de México en un sólo lugar, desde los inicios del imperio Mexica junto con las aguas del Lago de Texcoco. Su caída tras su defensa heróica de los guerreros aztecas, su etapa de la Colonia Española, su Independencia, y hasta la Guerras de Reforma para llegar al México actual, con sus grandes edificios.
La Ciudad de México guarda tantos secretos que es difícil imaginar cuántos están ahí, esperando a que sean descubiertas sus leyendas e historias para vivir aún más en los corazones de los que se atreven a buscarlas.
¿Qué llevar?
• Dependiendo de la época del año, chamarra o suéter ligero,
• Calzado cómodo,
• Gorra o sombrero para el sol
¿Qué no llevar?
• Ropa delicada
• Calzado formal, podrías resbalar con las piedras
Por Raul García
FB Raul Garcia Viajes
Twitter @RaulGViajes