AUTORIDADES VIENEN Y AUTORIDADES VAN Y TODO DE MAL EN PEOR

Es asombrosamente grave lo que  año con año sucede en diferentes partes del país, con motivo a las copiosas lluvias. Así mismo, año con año también hay nuevas víctimas, y lo más intolerable es que autoridades vienen y autoridades  van y, las cosas siguen igual; perdón, se agravan, entre otros motivos porque la cantidad de los habitantes en sitios vulnerables se incrementa y no obstante, el gobierno se hace de la vista gorda: esto también es corrupción; que a sabiendas del peligro les permiten improvisar sus viviendas con desechos: cartones, adobes, láminas frágiles y todo sobre barrancas que desafían la gravedad y la fuerza destructora de las lluvias. Me podía pasar horas describiendo la infinidad de focos rojos visibles en toda la zona de lomeríos y barrancas del municipio. Es explicable esta terrible realidad, solamente por la necesidad imperiosa de vivienda de familias pobres y por la voracidad de quienes, mediantes sobornos, les permiten que vivan bajo la amenaza de perder la vida entre escombros de  derrumbes, de deslaves o bien de inundaciones con frecuencia. Dolorosas tragedias  que no solamente paran en pérdidas materiales, sino, lo que es más triste, en fallecimientos como lo sucedido en la semana pasada en la Col. Altamira en Naucalpan: un derrumbe ocasionó por lo menos tres defunciones, entre estas, niños.  Estamos seguros que si la mencionada tragedia  hubiera sucedido en una familia amiga o de la familia política o de elite, el edil jamás hubiera abandonado a Naucalpan por ir a presenciar la derrota del tri en el estadio de la ciudad de Fortaleza, el pasado domingo.

Por la mañana del viernes 27 David partió del aeropuerto de Toluca con 6 más de sus colaboradores  en un vuelo privado, con escala en Cartagena, Colombia. Jamás hubiéramos pensado que en un municipio con tantas carencias urgentes: camiones recolectores de basura, armamento y equipo humano y técnico capaces de hacerle frente a la creciente ola de violencia y el inicio de rebacheo; no se entiende que, milagrosamente, Naucalpan se ha librado de desaparecer sepultado por la enorme cantidad, más bien, de tremendos hoyancos, pero eso sí, don David feliz de la vida en Brasil y, de seguro, a cargo del erario. ¡Órale!

La Redacción

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