EL PERDIDO ARTE DEL BACHEO

Estimado Sr. Gordillo. no he tenido oportunidad de saludarlo. Llevo 4 años dando clases en Hewlett Packard Santa Fe y coordinando a los maestros de idiomas.  Tuve que dejar mi voluntariado y mis cursos de autoestima y manejo del estrés,   porque aunque los disfrutaba mucho no me daban para vivir. Espero que tanto usted como todos los suyos esté muy bien de salud y tanto su periódico como su institución sigan funcionando muy bien. Me enoja verdaderamente ver las condiciones de las calles y por lo tanto escribí algo que le pido me haga favor de publicar. 
Le mando un afectuoso saludo para usted y su esposa.
Susana Vázquez Mellado

EL PERDIDO ARTE DEL BACHEO o,  ¿Por qué no tapan bien los hoyos del pavimento?

Me sorprende mucho que a miles de años de civilización y con tanto adelanto científico y tecnológico   aún no hayamos aprendido a resanar los baches en el pavimento y que esto dure. Parece mentira que partes de los antiguos sacbes o caminos mayas aún permanezcan mientras nuestras calles y avenidas se deterioran ante nuestros ojos sin que nadie parezca enterarse, nadie se queje, nadie exija.  Si tenemos presupuesto para desastres nacionales yo sugiero que inviertan una parte de este presupuesto para el desastre natural del estado actual de  nuestras calles y carreteras.

Nuestras calles y avenidas, sembradas con los hoyos que no se bachearon la temporada de lluvias pasada y los que aunque, se taparon se volvieron a hacer, más los que la nueva temporada de lluvia está creando, se han convertido en verdaderas trampas para todos los vehículos que circulamos.

Los que vivimos en Lomas Verdes, Satélite,  San Mateo, Boulevares, Santa Mónica y colonias aledañas no creamos que tenemos la concesión de la mayor cantidad de baches por vehículo, porque las elegantes avenidas de Santa Fe, de Bosques de las Lomas, nuestro renombrado Paseo de la Reforma no se quedan atrás; es más, en Paseo de la Reforma hay una coladera hundida por donde se podría ir un ciclista completo.  Los hoyos, zanjas, baches y verdaderas barrancas las encontramos por doquier.  Este es un desastre nacional.

Y lo tenemos porque tenemos el mal nacional de hacer las cosas mal hechas,  el mal del “ahí se va”. Y este reproche va para nuestras autoridades que no utilizan los presupuestos adecuadamente pero también para los empleados que llevan a cabo los resanes.  ¡Qué MALECHOTES son!:  avientan la mezcla sobre el hoyo, le dan una semi aplanada y luego avientan lo que les quedó de la mezcla sobre las banquetas o sobre los bordes de las mismas calles creando entonces montículos que también obstaculizan la circulación.

Podría anexar fotos de como quedan aventadas en banquetas y bordes de las calles y carreteras los montones de la mezcla de chapopote y grava que se desperdicia, que ya no utilizan aunque a unos metros haya una docena más de hoyos que podrían tapar.

No le echemos toda la culpa al gobierno, que también la tiene, pero culpables somos todos si hacemos mal nuestro trabajo, si nos callamos, si no exigimos, si aceptamos abuso, falta de calidad, falta de compromiso, falta de responsabilidad.  Los culpables de cómo está nuestro país, de nuestro atraso, los tenemos en todos los niveles.

No desconocemos el poder de erosión de la lluvia, ni desconocemos las impresionantes precipitaciones que estamos teniendo, ni la cantidad de autos que circulamos, estamos conscientes de todo esto, pero precisamente por ello, el trabajo tendría que ser mejor realizado y supervisado y no escatimar del presupuesto para poder utilizar materiales de buena calidad.

¿No sería posible que se les diera una verdadera capacitación a los empleados dedicados al bacheo, que se les enseñara las cantidades adecuadas de chapopote y grava para hacer una mezcla más resistente, o tal vez que se le añadiera algo de cemento o algún sellador? Yo no sé, porque no soy ingeniero, pero debe de haber alguna forma de mejorar las reparaciones. Y por favor, una estricta supervisión de cómo hacen el trabajo para que duren las reparaciones del pavimento y no el mismo hoyo se vuelva a abrir en un par de semanas y no afeen nuestras banquetas con los restos del chapopote y hasta los botes que utilizaron.

Hay calles que además de ser un peligro para todos los que circulamos son una VERGÜENZA y una EVIDENCIA CONTUNDENTE de que nuestros impuestos no se  destinan para lo que son recaudados.

Susana Vázquez Mellado

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