CHIRIGOTEANDO

AMIGOS:

Jamás en ninguna parte del mundo se ha dado lo que tenemos en México, desde hace décadas. Me referiré, en esta ocasión, a la total inseguridad casi en todas las carreteras del país sin importar que sean de las llamadas autopistas. En estas, a diario se roban 11 tráileres cargados de las más diversas mercancías con los incuantificables daños para la economía nacional. Esto, por una parte. Por la otra, los constantes bloqueos de las vías de los trenes que despojan de sus cargamentos; la toma por vándalos de las casetas de cobro. Asaltos a automovilistas a mano armada y despojados de sus vehículos.  

AÚN HAY MÁS. No obstante, todo lo anterior: con pagar ya el peaje de los más caros del mundo, en México, de un momento a otro aumentarán las tarifas. ¡Qué poca madre! ¿Por qué no se dedican a limpiar de bandidos y asesinos todas las carreteras y todos los caminos y a mantenerlos en buen estado con el balizamiento reconocido internacionalmente, antes de decidir subir el costo del peaje a los usuarios? Demos seguridad y calidad primero y después lo que quieran. 

PREOCUPACIONES. Más de una vez el gobierno de Estados Unidos ha manifestado sus preocupaciones al gobierno de México. A mi juicio, preocupaciones muy legítimas por varios motivos. Uno: por la inseguridad creciente y sin el menor control de la impunidad. Dos: por los cinco periodistas asesinados en lo que va del presente año y Tres: por el acoso a la libertad de expresión. Digo preocupaciones legítimas porque, sin duda alguna, casi todo lo malo que le suceda a México, los Estados Unidos se ven afectados. Con justificada razón, dada las relaciones tan estrechas entre ambos países: comerciales, financieras, económicas, culturales, deportivas, laborables, artísticas y por su vecindad. Lo confirman los más de 50 mil millones de dólares que llegan a nuestro país mensualmente fruto del esfuerzo y trabajo de la paisanada que vive en el vecino país del norte.  

IRREGULARIDADES. Estas resultan del análisis preliminar de la cuenta pública del 2020 como probables diferencias en contra del erario de más de 63 mil millones de pesos. De estos más de 41 millones de pesos corresponden a recursos federales ejercidos por estados y municipios. Estaremos pendientes del porcentaje que puedan esclarecer los fiscalizados. 

SE DEBEN señalar especialmente los programas y las obras estelares de la presente administración. En el aeropuerto Santa Lucía presentan irregularidades, montos por aclarar, adjudicaciones directas en perjuicio de licitaciones, pagos indebidos y pagos en exceso por 21 mil 350 millones de pesos. 1,300 millones corresponden al Tren Maya y 59.2 millones a la refinería Dos Bocas. Además, señalan que hay inconsistencias por 20 mil 243 millones de pesos en relación con un fideicomiso de la Sedena, con el que se paga el aeropuerto Felipe Ángeles. 

EN CUANTO a los programas sociales la situación es muy parecida. Tal como lo han dado a conocer diversas instituciones: los principales programas tienen duplicidades, beneficiarios no registrados debidamente, fallecidos y receptores que no utilizaron los recursos para los propósitos indicados. A mil 230 millones de pesos llegó la cifra total de recursos no aclarados o mal utilizados por la Secretaría de Bienestar. A manera de Post Data: Si en el sexenio de Calderón no se aclararon o recuperaron el 21% de los recursos auditados y en el de Peña Nieto el 52%, en el de López Obrador tan solo en el 2019 la cifra subió a 81%. Y si tomamos las dos primeras entregas del ejercicio 2020 en los que ya expiró el tiempo de aclarar y devolver el recurso público el dato sube a 96%. Mientras tanto SI QUEREMOS LA PAZ TRABAJEMOS Y OREMOS POR LA JUSTICIA y hasta la próxima chirigoteada amigos: [email protected]

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