EN LAS NUBES La libertad de palabra Carlos Ravelo Galindo, afirma

 

Se nos grabó la frase que recordó el ejecutivo esta mañanera y la repito. No tiene desperdicio: 

“Que se acuerden de Roosevelt y de sus 4 libertades: 

De palabra. De creencias, para vivir libres de temores, para vivir libres de miseria, esos fundamentos fueron lugar a la creación de la ONU, libertad de palabra”.

Y una frase de Massimo Ravelo Peralta, un joven yucateco nieto nuestro sobre el “fusilamiento” en “San José de Gracia”, Michoacán, tampoco tiene desperdicio:

“Y los muertos que buscais, gozan de cabal salud”.

Tan tan.

Al final, la muerte de Cuauhtémoc, el águila que cae. Del Águila que cae.

El 28 de febrero es aniversario de la muerte de Cuauhtémoc, nos recuerda el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México en el Diario Oficial de la Federación que publica la secretaría de Gobernación y nos envía el abogado Jorge Alberto Ravelo Reyes, al que agradecemos.

“En 1525 Durante la defensa, sitio y rendición de la antigua Ciudad de México-Tenochtitlan, Cuauhtémoc fue el último tlatoani mexica a quien tocó testificar la derrota y el sometimiento de su pueblo por el ejército invasor comandado por Hernán Cortés. 

Murió a manos de los conquistadores, el 28 de febrero de 1525. Cuauhtémoc, cuyo nombre náhuatl significa “Águila que desciende” o “Sol en ocaso”, era hijo de Ahuítzotl y Tiacapantzin. 

Educado en el arte militar, era un reconocido guerrero y jefe militar del señorío de Tlatelolco. 

Desde 1519 se había manifestado contra la actitud conciliadora del tlatoani Moctezuma ante los conquistadores españoles. 

Se opuso con las armas a la matanza ocurrida en el Templo Mayor y participó en la batalla de la Noche Triste. 

En 1520, a la edad de 25 años, se puso al mando del Imperio mexica tras la muerte del tlatoani Cuitláhuac, fallecido durante la epidemia de viruela que asoló a la población indígena. 

Al asumir el mando del imperio mexica se negó a concertar la rendición de su pueblo y dirigió hasta las últimas consecuencias la heroica resistencia mexica. 

Cuauhtémoc fue capturado tras la toma de Tlatelolco, acontecimiento que implicó la derrota final del imperio mexica, el 13 de agosto de 1521. 

Solicitó a Cortés que le diera muerte, sin rendir formalmente la ciudad. 

Cuauhtémoc permaneció prisionero de los españoles y sirvió como intermediario para que los mexicas colaboraran en la reconstrucción de la ciudad. 

Por su reticencia a confesar donde se encontraban los tesoros que los conquistadores imaginaban en grandes cantidades, fue torturando con la quema de pies y manos bañados en aceite hirviendo. Cuauhtémoc soportó el suplicio. 

En 1525, Cortés emprendió la expedición a las Hibueras, llevando consigo a Cuauhtémoc y a otros nobles mexicas. 

Al tener noticia de las acusaciones que señalaban a Cuauhtémoc como instigador de una conspiración contra los españoles, ordenó su ejecución por ahorcamiento, el 28 de febrero de 1525, en Ixcateopan, población del actual Estado de Guerrero. 

Día de luto y solemne para la Nación. La Bandera Nacional deberá izarse a media asta. 

Es, esta historia oficial, una contribución cultural.

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