DIA DE LA MUJER EN PAZ MARCHARON ANTE UNA GUERRA MUNDIAL
Hola Don Armando, saludo a su equipo de trabajo y a los lectores asiduos. Durante un inicio de año que conmemora en México el día internacional de la Mujer, en medio de una guerra internacional que data de más de 30 años entre Rusia contra Ucrania por perder su influencia al hacerse “país independiente de la unión soviética”, apoyado por la OTAN y su adhesión a la Unión Europea. En materia energética por su ubicación geográfica atenta contra los derechos humanos de sus habitantes, por vivir en la zona donde se posee la mayor infraestructura de tránsito de gas del mundo que permite a los mercados europeos recibir entre 2,9 y 3,3 trillones de pies cúbicos (Tcf) de gas natural ruso al año, cerca del 35% del consumo.
Y en medio de términos del poder económico mundial, amerita reflexionar sobre el papel de la mujer en México y el mundo. Sobre todo, cuando se ve y se escucha a miles de mujeres “aparentemente extraviadas dentro del feminismo”, prejuicio de muchos que critican: su actuar, su vestir y sobre todo su quehacer diario y su lucha, de años, no sólo por defender su género como algunos así lo interpretan. Sino para combatir incluso una lucha interna y sobrevivir día a día; en medio de la barbarie tanto en países bélicos como ante los que aparentan paz, pero donde impera la violencia contra el ser humano en general y no sólo hacia la mujer, disminuida, negándole sus capacidades como, Profesional polifacética y pilar administrativa tanto del hogar como en la actividad laboral.
Fuera de casa, su labor la ha convertido en importante engrane de la economía y política mundial participando y logrando también desde hace años, hacer de este mundo algo mejor. Por medio de este escrito les hago un reconocimiento no sólo por ser mujeres y madres mexicanas, que lejos de llenarlas de halagos, regalos o flores, sería bueno que no sólo hoy sino a diario se les llene mejor de RESPETO a su persona y a su labor, y de alguna forma termine: la opresión y la discriminación contra muchas, hasta molestadas por otras mujeres poco solidarias, que lejos de colaborar a este cometido, detienen sus logros y no comprenden que aun en pleno siglo XXI la mujer todavía es presa de tortura y mutilación en otros países del mundo.
La época de reclamo de los derechos de la mujer no es solo una pugna estudiantil abortista, ni un reclamo económico y político de moda, a favor de la lucha de género, o contra el feminicidio que al final es homicidio, sino la constante batalla por lograr mejores condiciones de vida tanto en el hogar, como en el trabajo y su inclusión en la sociedad. Motivos que dieron origen a esta conmemoración, de la lucha de 140 mujeres que trabajaban 12 horas diarias bajo condiciones deplorables y que les costó la vida su resistencia. Como hoy, en ese tiempo, se clamó porque toda mujer tuviera primero derechos propios y luego participación en las decisiones que lograran leyes más justas y educación social más equitativa.
Su lucha no fue en vano porque en 1977 la ONU proclamó el 8 de marzo como Día Internacional de los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, permitiendo que miles de mujeres pudieran salir no sólo de la opresión laboral, sino para obtener libertad de acción para ir a las calles junto con otras más, para no ser estigmatizadas por defenderse y: 1) Pugnar por no más violencia 2) Demandar nuevos derechos 3) Hacer valer los ya logrados 4) Seguir luchando para la aplicación de las leyes y con su participación pugnar nuevamente para que termine la discriminación hacia ellas y todo ser humano en el mundo.
Lograr igualdad no solo en su territorio, es su prioridad, en todos los rincones del globo terráqueo. Su clamor hoy causa escándalo si toma la bandera el género femenino porque atenta contra una economía y política obtusa que se niega a reordenar el nivel cultural en detrimento por transculturación mundial. Mismo que victimiza a la mujer y deja de lado el significado real de violencia en general, los feminicidios se vuelven delitos de agresión entre parejas y no sólo hacia la mujer, por obviedad el hombre que biológicamente es más fuerte la vence y la confronta más por complejos conflictos por desigualdad en general.
No es sano reducir la lucha real feminista para que sólo forme parte de movimientos mal llamados feminazis violentos, que son patrocinados por corporaciones multinacionales pro aborto que disfrazan y se encasillan en luchas de género apartando el válido reclamo de los derechos femeninos. Las alejan de su lucha provocando problemas donde no los hay e imponiendo al mismo tiempo ideas de que el hombre debe estar contra la mujer y viceversa. Haciéndolos enemigos, tergiversando valores fundamentales y creando inestabilidad para inventar “revolucionarias reaccionarias” surgidas de las minorías, sin ser verdaderas representantes de la mujer de hoy que por su naturaleza SI defiende derechos y busca la equidad en general.
Es real que se ha incrementado la violencia y no sólo a nivel femenino, negando el hecho que son más varones los que padecen violación en cárceles que en la calle. Creando desventajas sexistas a favor de la mujer que la victimiza, pero no reduce el riesgo de padecer dicha violencia hacia su persona y hacia los niños y adultos de forma intrafamiliar y extrafamiliar, por el instinto animal que caracteriza los asesinatos en general y que nada tienen que ver con la brecha salarial, las elecciones laborales de las mujeres y la desigualdad financiera. Curioso donde hay más igualdad de género, menos mujeres existen en puestos jerárquicos porque elijen permanecer en casa por estar mejor económicamente y porque pueden elegir hacer lo que les gusta y aparte ganar con ello.
Hoy el 80% de los varones no quiere mujeres en casa y las mujeres tampoco desean estar ahí, más de la mitad prefiere trabajar menos de mamá y tener vida social más activa como los varones. En este estado de derecho pareciera que se desvirtúan las ventajas a nivel cultural que no captan el origen de género. Y la sistematización se inclina hacia preferencias masculinas y sociales de la mujer, que resulta mayormente expuesta de padecer feminicidio. Sobre todo en países con pobreza y bajo nivel educativo que por desigualdad en general maximiza su problema, dando cabida a luchas sexistas de poder, en lugar de hacer reclamos reales para resarcir valores perdidos que sí extravían a las mujeres de hoy que compiten por puestos laborales y no por equilibrar la desigualdad en todos sentidos con falta de objetivos concretos que les otorgue el simple derecho a vivir dignamente. ¿O usted qué opina?
LIC. JULIETA CAMACHO RIOS.