CUALQUIERA PUEDE EMPEZAR HOY Y CREAR UN NUEVO FINAL

En tanto científicos, intelectuales, políticos, holgazanes y toda clase que vive del erario público se debaten en sesudos convivios para convencer a la población, y sobre todo al gobierno, a legalizar la mariguana (o al menos permitir portar en lugar de cinco gramos, treinta y cinco). Y aplauden a don Vicente, el que presumió y presume haber sido el mejor presidente de este aún gran país, que grita, puja, gime, llora, y se ufana en pedir la legalización, siembra, cosecha, producción y venta indiscriminada de la cannabis indica, vulgo “mota”. Otros, los menos iracundos, pero mas centrados, solicitan solamente una vida mejor, sin tanto delincuente. A los “pensantes” que solo cobran y se hacen notorios con sus etílicos-narco-reclamos,  les  recuerdan que una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja. Se olvidan que transitamos por una crítica actividad económica, que deviene en menores empleos, mayor hambre, más pobreza, abundante delincuencia y una floreciente burocracia que no se cansa de demostrarnos lo gratificante que para ellos es manejar el dinero de  este país. Aquí en donde más de la mitad de sus habitantes, no saben que es el pan y menos la carne. No saben que sí existe belleza en el carácter, habrá armonía en el hogar. Ni que si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación. Y menos que  si hay orden en la nación habrá paz en el mundo como diría Confucio. Deberían saber que la alegría se encuentra en el fondo de todas las cosas. Pero que a cada uno le corresponde extraerla. O que la gloria de los hombres se ha de medir siempre por los medios de que se ha servido para obtenerla. Porque no  solamente de hablar y viajar vive el hombre. Seguro que  ignora lo que  sucede en México y como  no se lo dicen, menos le  cree el pueblo.

         Hazlo simple, tan simple como sea posible, pero no más. El clavo que sobresale siempre recibirá un martillazo. Los jóvenes de hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida o presupuesto, para adquirirla.  Y  faltan al respeto a sus maestros. O a quienes votaron por ellos para, creyeron, dirigirlos. Nos dicen cotidianamente que los fines de semana son como el arco iris. De lejos parecen esplendorosos, pero se esfuman en cuanto uno se acerca a ellos. Muchos aún confían en que el último escalón de la mala suerte, es el primero de la buena. Pero cuál es el último. Estaremos ya en el umbral.  Conoceremos entonces que los momentos que siempre tendremos en mente, llegan de repente sin hacer ruido. Sabes que tus hijos empiezan a crecer cuando dejan de preguntarte de dónde vienes y se niegan a decirte adónde van. El mundo está lleno de gente dispuesta: algunos a trabajar, y el resto a que los otros lo hagan. Lo vemos cotidianamente en este México llamado pomposamente cuerno de la abundancia. Por eso la vida que podría ser está escondida en lo que es: Lo último que uno sabe es por dónde empezar. Disparates se contemplan por doquier, en el gobierno, en la empresa, en la industria, en el comercio, entre los políticos. Ministros, magistrados, jueces, diputados, senadores, y así hasta etcétera.  De ahí que el perro tenga más amigos que esa  gente, porque mueve más la cola que la lengua. Copiar de una persona es plagiar. Copiar de dos es investigar. De mis disparates de juventud lo que mas pena me da no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos. Claro que toda persona tiene tres personalidades: la que te enseña, la que tiene y la que cree que tiene. Nadie puede volver atrás y empezar de nuevo, pero cualquiera puede empezar hoy y crear un nuevo final. Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo. Son humildes consejos. No olvides que la mano que te da una rosa, siempre conserva parte de la fragancia.

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