CHIRIGOTEANDO
Corría el año de 1971 cuando por primera vez, el estado de México se asombró por los excesos que se dieron en el pueblo de Avandaro, que hasta el gobierno del mismísimo Hank González se cimbró y, no sin algo de razón: dicen los que estuvieron en el famoso concierto de Rock, que además de ríos humanos, corrieron ríos de todo tipo de drogas, prostitución y sobre todo de alcohol, al ritmo de las bandas más famosas de aquel momento y de la euforia de jóvenes de los tres géneros: masculino, femenino y neutro, embrutecidos en sus excesos de toda índole. Ahora traigo a cuento este episodio el cual dio mucho de que escribir y hablar hace 43 años; el pasado sábado sucedió algo similar en Ecatepec durante un supuesto baile amenizado por La Arrolladora Banda Limón y otras más y el grupo de Lupillo Rivera. Cuentan los que asistieron que todo fue un éxito: taquillero, más de 20 mil personas se divertían a punto del éxtasis interrumpido por una gigantesca riña que los obligo a emprender la estampida y ésta provoco el derrumbe de una barda que a su vez ocasiono la muerte de tres personas y muchas heridas. Yo no sé si Eruviel esta desgracia le haya quitado el sueño; lo que si sé es que tanto al presidente Bedolla como al que da los permisos para estos eventos y otras autoridades están en capilla, simplemente por otorgar las autorizaciones sin antes percatarse de que cuenten las instalaciones con las medidas de seguridad necesarias, capaces de evitar cualquier conato de vulnerar el orden dentro de la desbordante alegría sana pero no como efecto de excesos de drogas. Posteriormente, se informó que 3 funcionarios municipales fueron despedidos. Es de extrañar que Pablo Bedolla como presidente Municipal no haya sido el primero en renunciar, al no hacerlo exhibe un cinismo descomunal. ¿No cree usted?
¿CUANDO?
Hasta cuándo vamos a permitir que este país de contrastes y donde nunca pasa nada, a la sociedad se le siga dando el trato, en ocasiones, peor que el de súbditos. ¿Por qué digo eso? Pues si vamos a ser sinceros sobran muestras de ello, lo que más preocupa es que desde los ministros de la Suprema Corte hasta las instituciones más modestas, con el mayor cinismo niegan la información que como contribuyentes tenemos todo el derecho de conocer el destino de los impuestos que pagamos. Este comentario es oportuno, toda vez que en la semana pasada se hizo público que 40 mil millones de pesos fueron condonados a gobernadores y presidentes municipales en lo oscurito. Lo único que se sabe de semejante obsequio de la SHCP fue por orden de Peña Nieto. Ante la falta de la mínima información, los que nos negamos a ser súbditos y no contar más que con nuestra imaginación, no nos queda más que especular. El motivo de negar contundentemente información, lo más seguro que esos 40 mil millones de pesos fueron a cubrir parte del desfalco originado por la compra de votos para asegurar el triunfo de Peña y, éste señor fiel a sus compromisos se los pago desde la Presidencia a través de la Cámara de Diputados, según Videgaray. ¿Hacia dónde nos lleva Peña Nieto? El año pasado más de 400 millones de dólares sin previa autorización y sin ningún trámite se los condonó al gobierno de Raúl Castro Ruz (Cuba) y en estos días se consumará el retorno de empresas petroleras expulsadas hace 73 años por Lázaro Cárdenas del Río. Vale preguntar; ¿qué sigue? Mientras tanto SI QUEREMOS LA PAZ, TRABAJEMOS POR LA JUSTICIA, y los invito a que envíen sus comentarios a [email protected] y hasta la próxima chirigoteada, amigos.