EL ROSTRO DE FRANKENSTEIN
Cuando se inició la costumbre de los mercados sobre ruedas con la finalidad de bajar los costos de las mercancías al dejar afuera a los intermediarios, en primera instancia se logró este cometido y las amas de casa disfrutaron el beneficio de comprar a precios más bajos.
Con el paso del tiempo las organizaciones de comerciantes tomaron un papel protagónico cuando fueron utilizados por el pri para su mítines y movilizaciones, haciendo de sus líderes unos políticos ignorantes a veces, pero la mayoría se montaron en el caballo de prepotencia, pues tenían de aliado al partido monopólico y se sentían, hechos a mano, intocables.
Este sistema de ponerle alas al alacrán se volvió una práctica común en México y de ahí que los muchachos que se dedican a cualquier actividad, legal o ilegal, lo único que tienen que hacer para obtener algo de impunidad proveniente del partido político monopolista, es acercarse a sus filas y gestionar qué tipo de cuota les van a poner para quedar afiliados al carro gubernamental.
Muchos periodistas han afirmado que los lazos entre el narcotráfico y el gobierno son estrechos y que gran cantidad de los fondos que los jefazos de la política y del gobierno utilizan, provienen de este maridaje entre buenos y malos; ya que resulta poco creíble que tan abultados beneficios no causen el debido cobro, que no es como el impuesto que pagan los ciudadanos, pero que también se cobra sin recibo ni factura electrónica, como mandan los cánones de la sria. de Hacienda.
Cuando el Sr. Vicente Fox abre su boquita para decir a los cuatro vientos que si legalizan el uso de la marihuana, le van a entrar a la siembra, porque le parece un negocio redondo, vemos la real cara de la política moderna, más preocupada, por ganar dinero que por servir a la patria.
Es tal el flujo de numerario, de dinero que se desprende de las actividades ilícitas; que las tentaciones en los tres niveles de gobierno, están a la orden del día de tal suerte que, en el nivel federal, el estatal y el municipal existen enlaces, contactos entre uno y otro bando, el del gobierno y el de los chicos malos, para fortalecer los lazos de amistad mútuos y llevar las cosas de forma discreta para evitar las murmuraciones y las incómodas denuncias.
Lo malo es que, cuando hay mucho dinero de por medio, las traiciones y las “picadas de ojo” también se ponen de moda y así los jefazos dejan de lado la discreción y tratan directamente estos negocitos. Para evitar traidores y ahí es cuando sacan a relucir el cobre y son “balconeados” por sus propios ayudantes, por sus enemigos políticos y es donde empieza el matadero y las balaceras.
Aquí, en Naucalpan, poco a poco se acercan a develar el rostro de frankenstein en vista de la enorme pelea que se dá entre sicarios y politiquillos como sus esbirros los jefes de policía federal, estatal y municipal por este gran pastel.