UNA VENTANA DE OPINIÓN: ¿Y NOSOTROS POR QUE?

Estimado señor Gordillo, la semana pasada hubo malas noticias económicas para México. En una de ellas, el Fondo Monetario Internacional (FMI), bajó el pronóstico de la estimación del PIB en nuestro país a 2.4 por ciento, y al paso que vamos si hay un crecimiento de al menos 1.5 por ciento podremos considerarnos afortunados.

Otra, lo fue la noticia de que los pasivos laborales de Pemex y de CFE los vamos a pagar todos los mexicanos, así lo decidieron ya nuestros próceres legisladores, con una valiente defensa de parte de una minoría de ellos.

La historia de los rescates que se han hecho para “salvar” empresas, sólo ha servido para preparar la mesa de grandes consorcios que se han aprovechado de esas situaciones, y al amparo de tales “soluciones” han nacido grandes fortunas, al costo del pueblo mexicano.

Muchos recordamos el año de 1995 cuando el Zedillismo ideó el Fobaproa, mecanismo creado para pagar la deuda que un puñado de empresarios, algunos de ellos prósperos ganadores de la Bolsa Mexicana de Valores metidos a banqueros, provocaron al hacer quebrar a los bancos que habían adquirido. Estas personas sin alguna experiencia en el ramo bancario y con el pérfido interés de enriquecerse rápidamente, prestaron a diestra y siniestra, en muchos casos sin respaldo de alguna propiedad, y también en ocasiones a familiares cercanos a ellos, y en otros casos haciéndose préstamos ellos mismos, provocando un desequilibrio bancario cuyo  desenlace fue el Frankenstein llamado Fobaproa, que hoy todavía estamos pagando todos los mexicanos.

Tiempo después vino el rescate carretero, el cual se produjo debido a que hubo empresarios que adquirieron carreteras, y al ver que algunas de ellas no producían las ganancias esperadas, las dejaron para que el gobierno las retomara, las saneara financieramente y las vendiera nuevamente. Las que han sido buen negocio las siguen administrando sin problema con pingües ganancias para ellos.

Y así nos han seguido aplicando la misma medicina,- dolorosa pero necesaria, dicen -, en rescates de empresas mineras, líneas aéreas, ferrocarriles, petroquímicas, siderúrgicas y muchísimas paraestatales más que ya no son de todos los mexicanos pero que sus deudas sí lo son.

Volviendo al tema de Pemex y CFE, la reforma energética trajo consigo varios muertos en el clóset, uno de ellos son las enormes deudas que arrastran, y que no las hacen capaces de enfrentar la competencia voraz que tienen enfrente. Aún saneadas las empresas mexicanas, serán ovejas en medio de lobos americanos, españoles, alemanes, etc.

Se ha estado hablando de una deuda de casi 200 mil millones de dólares, casi el doble del Fobaproa, para poder poner “en forma” a Pemex y CFE para poder competir dignamente.

Dentro de algunos meses estaremos viendo la proliferación de empresas extranjeras, explotando mexicanos y sacando del país sus ganancias. Terminaremos con un Pemex y una CFE liquidados por ineficientes y todos los habitantes de éste país más endeudados… Pero y ¿nosotros por qué?                          

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