ESTAMOS A TIEMPO DE ACTUAR, AUN SOMOS UNA SOCIEDAD JOVEN

Durante muchos años México fue catalogado como un país de jóvenes. Todavía lo es. Pero conforme pase el tiempo lo será cada vez menos pues los nacimientos van a la baja. El Distrito Federal es donde este fenómeno se expresará más crudamente por su alta densidad poblacional.

Recién la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, advirtió que América Latina enfrenta un grave problema de pobreza, entre otras cosas, debido al índice de envejecimiento de la población. Si no se diseñan e implementan políticas públicas para hacerle frente, el impacto será mayor.

El proceso de envejecimiento se hizo evidente en México a partir de los años 90 y se ha acelerado con el tiempo; en 1990 6.2% de la población total tenía 60 años o más. Para 2012 la cifra había crecido a 9.3%. Ahora se espera que en 2050 uno de cada cinco mexicanos (21%) sea adulto mayor.

El Distrito Federal es el foco de este fenómeno por la misma razón que los países más avanzados: son los que tienen las menores tasas de natalidad: las familias y en particular las mujeres tienen un mayor control sobre los hijos que desean tener.

A nivel individual y familiar la baja natalidad tiene ventajas económicas: el ingreso se reparte entre menos personas. Sin embargo, a nivel de comunidad el dilema se presenta cuando llega un punto en que cada vez menos jóvenes mantienen con su trabajo activo los costos de cada vez más adultos que ya no forman parte del aparato productivo.

México y su capital deben prepararse rumbo a un escenario inminente en el que la pirámide poblacional -con los más jóvenes en la base- se invertirá. Las estrategias tendrán que correr en dos sentidos simultáneos:

Por un lado, la disminución de costos vía la prevención. Los males crónicos y degenerativos van al alza por hábitos adquiridos durante la vida adulta. Sin un cambio radical, el sistema de salud será incapaz de atender los males de un cuarto de la población.

Adicionalmente hay que procurar el aumento en el ingreso. Lo dijo Alicia Bárcena: mejor que la simple transferencia de recursos hacia los adultos mayores sería darles la opción de un trabajo con derechos.

Estamos a tiempo de actuar, mientras somos, todavía, una sociedad joven.

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