UN MOMENTO...
El único juego que todos jugamos.
No es consuelo que la violencia sea cosa de todos los días en varios países y que se maten los unos a los otros, en lo que parece ser el único juego que todos jugamos.
Ni aun aceptando esta maldad casi universal podemos entender que Michoacán siga siendo un foco de violencia entre nosotros. Todos queremos que Michoacán vuelva a la paz y con ello se busque la solución de problemas basados en la más cruel injusticia.
Pero pasa un año y otro comienza sin que los hombres de mala voluntad entiendan el mensaje que a su alrededor contamos todos: “Paz y amor entre los hombres”. Es tiempo de que el Señor hable a nuestros corazones. Es tiempo que nosotros aprovechemos, elevando nuestras suplica al Señor y a su Santísima Madre y Madre Nuestra S. María de Guadalupe, pidiéndole de corazón, que de sus manos generosas prosigan brotando flores para nuestra Patria y el mundo entero, deseosos de su cariño y protección.