¿DONDE PASASTE EL GRITO... ENREDADO EN LA RED VIRTUAL O CONVIVIENDO EN FAMILIA?

Estimado Don Armando: Me da gusto saludarlo, espero se encuentre bien, aprovecho para enviar escrito adjunto en word, titulado Dónde pasaste el grito...  para que haga favor de publicarlo.

Un abrazo y felices fiestas.

Alguien dijo que somos ya, orgullosamente, una “sociedad conectada a la red”. ¿Qué es eso? ¿Al parecer es estar más cerca de los demás a través de una ventana llamada: Teléfono “inteligente” (Celular), “Lap top” (Ordenador de datos portátil), “Ipad” (Tableta electrónica) o Computadora (máquina procesadora de datos)?

Que yo recuerde la vecina de la abuela, siempre asomada a la ventana “estaba conectada a la red”. Parecía ser sabia. ¡Y de  hecho sabía mucho! Observaba lo que pasaba alrededor, aun limitada a su calle. Si saludaba a los que pasaban oía lo sucedido en otras cuadras y espacios donde vivían familiares y conocidos de vecinos.

Electrónicamente hoy como la vecina de la abuela, miles están conectados a la red por sofisticados aparatos inventados por el hombre, que aparte de ser artículos de moda, han hecho millonarios a quienes a cada segundo, reciben clicks=pagos automáticos y diario incrementan fans consumidores del mundo virtual. Ese mundo que sí, conecta a una red que acorta distancias en kilómetro o aleja y desconecta de lo cotidiano en familia.

¿Sabes qué significa la palabra “virtual”? Adjetivo de ser alcanzable o realizable por reunir características precisas. O existencia aparente, que no es real-. Simple: lo virtual es algo potencial y/o también vana ilusión. Tan potencial e irreal como la vida de cada persona. Vida que a muchos nos ha hecho caminar, tropezar incluso correr. Moviéndonos sin invitación que hoy insiste el presidente de México hacia el éxito o el desastre, calificarían simpatizantes o detractores. En el mundo virtual depende de cada quien y sus decisiones llegar a una meta o serie de metas propias.

Si tu caminata o carrera te asalta por la distracción de un celular u ordenador electrónico, igual como los niños quedarás fascinada(o) o atrapada(o) en ese mundo tan real o tan ficticio, que cobra el pago con la única moneda llamada TIEMPO. Tú decides si lo regalas a la red, según te hayan enseñado o aprendido a valorarlo.

 

TIEMPO que para muchos ninis hoy es moneda en desuso pues no le sirve para encontrarse, se pierden y lejos de aplicarle un valor como al billete en una sociedad consumista; ignorarlo o aprovecharlo, se resume a vivir o simplemente sobrevivir con todo lo que ello implica. Al parecer el objetivo de las redes sociales demanda estés permanentemente atenta(o) a noticias, mensajes y fotos o actividades de los demás más que de tu propia vida.

 

Saber de conocidos, amigos o familiares, es ya una ansiosa necesidad de la mayoría de quienes poseen ordenador, seguida por la de “compartir”, lo que haces o dicen los demás, antes de reparar en lo que piensas o quieres. Y ni te importa si quien te lee o escucha le interesa en verdad lo que muestras o retransmites.

Para muchos, como dice el amigo Enrique Sánchez Welton un sastre “hecho a la medida”, por cierto uno de los mejores al sur de la ciudad. “Al recibir noticias, mensajes, pensamientos, reflexiones y comunicaciones tarde o temprano nos llevará a hacer preguntas que a veces no sabemos o no hallamos como darles respuesta”.

El cuestionarnos NO surge por pertenecer a una generación específica que al pasar los años dispara cierta incertidumbre del devenir de los tiempos sin dar crédito a lo que se vive. Hoy más que ayer, muchos perciben un estado anímico que permea en una sociedad consumista y vana. Aunque en teoría se guíe hacia el equilibrio personal y desarrollo, en la práctica no se pasa del conflicto y desesperación de TENER antes que SER.

Por ello el mexicano ciudadano del mundo individual o en grupo, aun con el avance de la tecnología, recurre a la constante pregunta: ¿Quién soy? ¿Tiene sentido mi vida? ¿Para qué trato de ser lo que veo en los demás y al no alcanzarlo me desánimo? ¿Util oscilar entre depresión y aprehensión? ¿Soy todólogo ó hacedor de nada?

Curioso, entre más conectada(o) estés a las redes sociales, más desconectada(o) estás con tu vida cotidiana. Así “chatees”, envíes o recibas “mails” navegues por la red, no obtendrás respuestas. A menos que te atrevas a cuestionar lo que pasa en tu mundo interior y no en el virtual, industria de máquinas quita tiempo o herramientas para salir adelante. Salvo mejor opinión, el mundo virtual como todo, es útil y práctico si no exageramos en su uso. Ya que para los ninis, es otra “televisión” que aparte de sólo lucrar puede: distraer, apartar y/o, confundir y curioso, ambos medios de información o deformación se apoyan entre sí, para de TU permitirlo, te roben el recurso vital no renovable: TIEMPO con el que cualquiera logra libertad, observación e introspección.

Desaprovechar tiempo en el mundo “virtual” de la red, que pide en sus contenidos no lo gastes, pero invita a que te quedes pegado incluso por TV y radio, desubica a niños y  grandes que conectados-atrapados en medio de tanta información/desinformación no pueden evitar compararse con otros, alejarse en automático de preguntas importantes y caer en el juego de la red: intentar ser como “los famosos” dentro de un mundo irreal.

Buscar ahí cuál es nuestra misión en esta vida, es oscilar entre frustraciones con las que nos toparemos por seguir caminos lejanos a nuestra esencia, al objetivo personal que hoy busca la felicidad virtual colmada de pensamientos ajenos, vidas robadas o ilusiones vanas o ¿Tu qué piensas? Lic. Julieta Camacho Ríos.

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