DE DOS FILOS

Estimado Sr. Armando Gordillo M., le envío la siguiente colaboración, para que en caso de que lo considere oportuno, lo publique en su medio, agradeciéndole de antemano sus atenciones.

He leído de la entrega de aparatos electrónicos denominados “tablets” a niños de primaria, en específico, a partir del quinto y sexto grado, por parte de la Secretaría de Educación Pública. El pretexto para tal dispendio es la inclusión y alfabetización digital. Me pregunto si una “tablet” hace que un niño estudie más, lea mejor e incremente su rendimiento académico, que es lo que a los padres de familia nos tiene que preocupar.  ¿No será que es exactamente lo contrario, es decir, que los niños se vuelven más flojos y distraídos y por ende, con un menor aprovechamiento? La tableta tiene la propiedad de poderse conectar a internet y a su vez, a un mundo inimaginable de contenidos. Nuevamente, me pregunto si el niño de 11 o 12 años tiene la capacidad para dominar sus pasiones y evitar los contenidos que le dañan, no sólo a su persona, sino también a su alma. Ahora que si los contenidos están limitados, ¿no hubiéramos ahorrado muchísimo dinero brindándoles los libros que necesitan?, ¡Ah! y viene un pero ¿y la inclusión digital? No nos engañemos, las tabletas, las computadoras y el internet son sólo herramientas, que nuestros niños de hoy aprenderán a manejar, cuando sean jóvenes virtuosos, en menos de una semana. Si alguien inscribe a su hijo en una escuela por las bondades de la tecnología, en verdad creo que está malgastando el dinero. Si bien en internet se halla una importante fuente de conocimiento, no por tener acceso a internet o por tener una tableta somos más sabios e inteligentes; ello ocurre cuando hacemos nuestro el conocimiento. Se necesita madurez y un alto grado de virtud para navegar por internet sin contaminarse de contenidos altamente dañinos. Si dejamos de lado el peligro de los contenidos en internet, mi opinión es que aquéllos padres que proporcionan aparatos electrónicos como éstos a sus hijos los ponen en desventaja, ya que les brindan una fuente de distracciones que harán bajar su rendimiento escolar. Ahora que si lo que queremos es que los niños se entretengan y nos dejen de molestar, bueno démosles dicho entretenimiento en forma de tabletas, teléfonos inteligentes y computadores  y convirtámoslos en verdaderos “zombies”, ahora que están tan de moda. En verdad, viendo el  mundo de hoy, y basta con leer o escuchar las noticias por unos minutos, es necesario que tengamos jóvenes fuertes, capaces, inteligentes y principalmente, virtuosos. ¿Mi sugerencia? Enseñen a sus hijos el catecismo, llévenlos a Misa y asegúrense que frecuenten los sacramentos. En la medida que un niño aprende a cumplir los mandamientos y frecuenta los sacramentos, en dicha medida se hace fuerte y virtuoso y más fácilmente vence a las tentaciones de este mundo. La libertad que promueve el mundo, en realidad sólo ayuda a corromperlos y a hacerlos presa fácil de los vicios y los malos hábitos. La falta de temor a Dios es lo que ha volcado a este mundo al caos, la violencia, los vicios y demás desgracias que hoy nos acontecen. En conclusión, el gobierno se ahorraría muchísimo dinero y obtendría extraordinarios resultados, si en lugar de regalar tabletas, obsequiara catecismos. (sugiero el Catecismo de San Pio X o el del R.P. Ripalda)

Alfredo Díaz San Vicente

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