Recorriendo la Calzada de los Muertos y Palacio de Quetzalcoatl
En esta aventura recorreremos la Ciudad de los Dioses, una de las ciudades de mayor importancia en el valle de Anahuac; tan importante fue su influencia que podemos encontrarla hasta las ciudades mayas de Tikal y Monte Albán. Cuenta con las pirámides más famosas de todo México: las del Sol y la Luna e innumerables palacios que bordean una calzada de norte a sur.
¡Nos vamos a descubrir las ruinas de Teotihuacán!
El camino nos llevó muy temprano hacia nuestros dos primeros destinos dentro de Teotihuacán, estos son: el Palacio de la Serpiente Emplumada y la Calzada de los Muertos, que nos llevará a nuestros siguientes destinos en la próxima semana, pero antes recorramos la historia de esta Ciudad de Dioses.
Su nombre Teotihuacán proviene del nahuatl, que significa, “Lugar donde los hombres se convierten en dioses”. Su nombre real se desconoce, debido a que los mexicas lo encontraron ya deshabitado; las ruinas de la ciudad se encuentran en el municipio con el mismo nombre, Teotihuacan y San Martín de las Pirámides, en Estado de México, a unos 45 kilómetros de la Ciudad de México.
Su apogeo fue en los años del Periodo Clásico en siglo III – VII d.c., tenía una población de 100 mil a 200 mil habitantes en una superficie de alrededor de 21 kilómetros cuadrados, teniendo influencia en mucho territorio Mesoamericano, desde Tikal a Monte Albán y otras muchas ciudades antiguas. Su declive sucedió cerca del siglo VII, por rebeliones, inestabilidad política y hasta cambios climáticos.
Sus primeras etnias se cree que fueron los totonacos y los nahuas. Para los mexicas se convirtió en la ciudad de Dioses cuando la descubrieron y exploraron. Los descubrimientos actuales en el Templo Mayor en la Ciudad de México, confirman esas exploraciones por parte de los aztecas. En sus mitos nahua posclásica encontramos la Leyenda de los Soles mexicas (leyenda que se refiere a que Ometecuhtli creó a Tonacacihuatl y Tonacatecuhtli, señor y señora de nuestra carne para que poblaran la tierra; tuvieron a cuatro hijos llamados: Tezcatlipoca Rojo, Tezcatlipoca Negro, Tezcatlipoca Blanco y Tezcatlipoca Azul)
Después de recorrer las historias y leyendas, llegamos a nuestro primer edificio que recorreremos: es la Serpiente Emplumada, descubierta en 1920. Se encontraba bajo toneladas de roca y tierra, cubierta con otra pirámide construida para tapar el templo.
Comenzamos a subir sus escalinatas, el primer templo es liso, sin ningún adorno que quede en sus paredes, pero al estar en su basamento nos encontramos con otra escalinata más grande, en ella podemos observar bellas cabezas de Quetzalcoatl y de lo que se cree que son Tláloc o Cipactli (cocodrilo). La emoción se apodera de nosotros cuando nos quedamos inmersos en la belleza de las esculturas, en sus colores que aún quedan visibles y sus bellos detalles; imaginamos su majestuosidad en su época dorada, queremos quedarnos ahí para apreciar cada uno de sus enormes fragmentos en roca.
Terminando de recorrer el Templo de la Serpiente Emplumada, nos dirigimos a La calzada de los Muertos, la cual nos llevará a los diferentes lugares que exploraremos más adelante, pero ahora nos enfocaremos en ésta.
La Calzada de los Muertos o Miccoahtli, es la columna vertebral del complejo arqueológico de Teotihuacán; en la actualidad mide alrededor de 2 kilómetros, atravesando varios templos y palacios. Al comenzar a recorrerla nos damos cuenta que a lo lejos encontramos las pirámides del Sol y la Luna, pero antes de ellos descubrimos diferentes complejos, por supuesto no dejamos de cruzar el río San Juan que intencionalmente fue desviado para que surcara y dividiera la ciudad en dos.
Justo delante de él encontramos el Conjunto Noroeste, donde descubrimos diferentes conjuntos de casas y templos; cuanto más avanzamos, encontramos más y más conjuntos de palacios y habitacionales, en algunos se puede subir y explorar en partes permitidas y, si tienes suerte, puedes recorrer el interior de un basamento de las pirámides.
En el Conjunto Plaza Oeste podemos apreciar un basamento piramidal con escalinatas, estas aún conservan las cabezas de jaguar con restauración de los colores. Al principio las encontramos cerradas, pero en ese preciso momento fueron abiertas y pudimos contemplar su belleza. Más adelante nos encontramos con el Patio de las Micas, ahí se descubrieron pisos construidos con capas de láminas del material del que proviene su nombre; si tienes suerte podrás contemplarlas y llenar tu curiosidad.
Llegamos al final de esta aventura donde descubrimos las hermosas figuras en el Templo de la Serpiente Emplumada, con sus caracoles, cocodrilos y el Dios de la llivia, Tláloc; caminamos por su Calzada de los Muertos, donde recorrimos los antiguos palacios de sacerdotes y políticos de la ciudad de Teotihuacán.
Si estas paredes pudieran hablar ¡las leyendas que nos contarían!
¿Qué llevar?
• Ropa y calzado resististe y cómodo para una fácil exploración de las montañas.
• Botella de agua, pero recuerda depositar el envase vacío en los cestos de basura.
• Gorra o sombrero.
• Bloqueador solar.
¿Qué no llevar?
• Tacones y ropa delicada.
• Zapato liso, podrías resbalar con las rocas.
• Abrigos y ropa muy gruesa.
Por: Raúl García
@RaulGViajes