CHIRIGOTEANDO
Dicen, yo no lo sé el por qué la política no se puede mezclar con la religión y al parecer nuestros políticos si son de confesión católica o de alguna otra religión tienen que aparentar que no lo son y a escondidas efectuar actos de religión y con frecuencia los vemos codearse con los jerarcas religiosos y visitar al Vaticano y al jefe supremo de los católicos de todo el mundo como lo es, hoy por hoy, el papa Francisco. Tal parece que le hacen a la doble cara, sobre todo algunos. ¡Allá ellos! A lo que voy es a lo siguiente. Hemos visto y palpado insistentemente que nuestro México lindo y querido cada día está peor en lo social, en lo político, en lo económico, en la educación. Sus instituciones en franco relajamiento, vemos que retrocede nuestra incipiente democracia y se dan señales claras de autoritarismo... Avanza incontenible la impunidad muy a pesar de las promesas que la combatirán con todo el peso de la ley paralelamente a la criminalidad ésta como resultado indiscutible de aquella y no vemos nada en claro.
¿Qué nos está diciendo
ESTO?
a simple vista existen varias contestaciones pero la que más se apega a la realidad y a los ojos de la fe es porque nuestra sociedad, por lo menos una buena parte de ella ha puesto su fe y su esperanza en la clase política como la única fuerza capaz de solucionar todos los conflictos y problemática que a los mexicanos nos hacen vivir tensiones de miedo, de pobreza, de falta de oportunidades, en una palabra de desesperanza en los gobernantes que no cumplen su obligación de crear el ambiente propicio para la productividad, la convivencia armónica, para la paz y la tranquilidad condiciones indispensables y únicas para la prosperidad de los pueblos. Entonces,
¿cuál sería el camino a
SEGUIR?
si alguno de los lectores encuentra otro camino, mucho le agradecería que nos lo compartiera. Yo tengo por cierto que si a nivel sociedad no reconocemos que los grandes caudillos y líderes que han conducido a sus pueblos exitosamente tanto en la antigüedad como en los siglos recientes les ha sido posibles porque tenían la inspiración y fuerza que sólo su fe en Dios pudo proporcionarles. Esa fe de Moisés legislador y conductor de masas del pueblo de Israel hizo posible que se abriera el Mar Rojo para dejar huir de los ejércitos egipcios a los hebreos, hacer brotar agua de una roca y alimentarlos en su peregrinar por el desierto; esa es la fe que necesitan nuestros legisladores, nuestros gobernantes y funcionarios. Pero esta fe no es posible encontrarla entre lujos y derroches; en palacetes y en pachangas y placeres que proporciona el dinero y el poder convirtiendo a los políticos en víctimas de la autosuficiencia producto de la carencia absoluta de humildad.
ES
evidente que nosotros, la sociedad entera; los que necesitamos y deseamos convertir a los mexicanos en ciudadanos libres, independientes en toda la extensión de la palabra, en un pueblo en el que no haya una sola familia con hambre, que las calles de nuestras ciudades estén vacías de pordioseros, de niños limpia parabrisas, de madres jóvenes con el hijo a cuestas vendiendo chicles, mazapanes y otra chucherías con cuyo producto logran sobrevivir. No nos queda otro camino que integrarnos a los grupos que trabajan por medio de la oración y sacrificios con el propósito de implorar a Dios su auxilio y su luz que ilumine a los actuales responsables de la conducción del país y porque la sociedad mexicana encuentre los medios para generar a hombres y a mujeres capaces de gobernarnos en un futuro cercano sobre la base de que el interés del bien común siempre estará sobre cualquier otro interés por sano que éste sea. Esto no es una utopía. Estoy seguro de que lo lograremos habida cuenta que en México aún somos una mayoría aplastante de seres humanos bien nacidos. Al tiempo. .
SOBRAN:
En efecto la retórica engañosa a la que nos ha venido sometiendo el gobierno basada en promesas frívolas, en su mayoría sin ningún sustento, pero como por desgracia hay de todo en la viña del Señor; sobran los mexicanos que se van con la finta y las toman por ciertas a pesar de que los bolsillos son testigos mudos de lo difícil de la situación por la que atravesamos; no están como deberían estar nuestros bolsillos si esas promesas respondieran a la realidad de que la economía está en franca recuperación, que el precio de combustibles y de la electricidad han bajado o están por bajar. ¿Cuándo? En casi dos años de peñanietismo lo único cierto que tenemos es agitación estudiantil, marchas y plantones del magisterio, inflación, mayor endeudamiento, dólar caro, aumento delincuencial, desempleo, aumento en la economía informal y para completar este rosario, la furia destructora de huracanes y de lluvias torrenciales. ¿Cómo la ven?
ILUSOS:
Es evidente que la reforma fiscal de Peña Nieto no ha servido para nada, sino todo lo contrario: más difícil y complicado para el pago de impuestos, menos oportunidades para todos y lo que es más importante menos dinero para el pueblo, pero eso sí, mayor recaudación para el gobierno. ¿Acaso pretende Peña y sus correligionarios pasar a la historia como funcionarios que atendieron a las necesidades ciudadanas? ¡Qué Ilusos! Mientras tanto, SI QUEREMOS LA PAZ OREMOS Y TRABAJEMOS POR LA JUSTICIA, hasta la próxima CHIRIGOTEADA, Amigos: [email protected]