CHIRIGOTEANDO

Se nos ha pasado ya la hora de sentarnos a pensar, muy en serio, qué papel debemos desempeñar, como sociedad, ante el avance de la impunidad y corrupción  y complicidad entre políticos y delincuencia que prevalecen en el país. No podemos seguir creyendo en que la situación va a cambiar, sólo porque lo afirmen los funcionarios federales; la terrible realidad es el sentir ciudadano: momento a momento, crece incontenible, el flagelo del crimen organizado por todo el territorio nacional, muy a pesar de las promesas del gobierno no se ve ni siquiera una leve mejoría, sino todo lo contrario. Prueba de ello es que en un solo día fueron reportados 25 personas ejecutadas en 6 entidades, y de estas solo en Estado de México se contabilizaron 15 asesinatos en tan sólo 7 horas, estas ejecuciones se registraron en Tlalnepantla, Los Reyes La Paz, Ecatepec, Cuautitlan Izcalli, Chicoloapan y Toluca. El clamor ciudadano es de que mientras no se quiten a los políticos corruptos y a los que han llegado a ocupar puestos públicos importantes, y se les lleve ante la justicia, la situación tampoco cambiará. No es posible que los mismos responsables de los crímenes sean quienes se encarguen de las investigaciones que conduzcan a capturar y sentenciar a los delincuentes, evadir esto es el resultado de que en los juzgados duerman cientos de miles de averiguaciones previas el sueño de los justos,  y que además sólo un mínimo porcentaje de criminales se encuentre en proceso, y a medias, es lo más seguro. ¿No cree usted...?

DUREZA:

Pues según los que saben afirman que lo que ha venido pasando en el mundo y México no podía ser la excepción, es la marcada desigualdad: pocos archimillonarios, muchísimos muy ricos, muchos ricos, pero las grandes mayorías de familias mexicanas unas sobreviven en la pobreza y otras más en la miseria total; afirman que la desigualdad en que vivimos es producto de la injusticia y que la injusticia produce a la vez odios, rencores, envidias. Desde luego, la pobreza y la miseria son caldo de cultivo de violencia, delincuencia en su más diversa variedad; entonces, ¿qué hacer? Por lo pronto compartir generosamente con quienes tienen menos o nada. Compartir nuestros recursos en apoyo a familias necesitadas, tenderles la mano a los marginados que los encontramos apenas damos el primer paso. Tenemos que cambiar la dureza de nuestros corazones por sensibilidad y compasión a fin de que la discriminación y desigualdad desaparezcan, buscando en todo momento y con la misma intensidad la prosperidad propia y la de los demás. Dicho de otra manera: que nos sintamos lo que somos: hijos del mismo padre y con el mismo destino final.

AGITACION:

De seguro muy pocos miembros del gobierno pudieron intuir los alcances y las implicaciones que provocaría la recaptura del señor Joaquín Guzmán Loera. Quizá también unos pocos pensaron que con la captura de  don Joaquín, en México se acabaría el narcotráfico, o bien, que la inseguridad y las ejecuciones se calmarían, por lo menos. Lo cierto es que a juzgar por los últimos acontecimientos, la captura del Chapo Guzmán está levantando una ola de considerable agitación, principalmente, en su estado natal, Sinaloa: en las ciudades de Culiacán, de Guamúchil y de los Mochis se han registrado marchas con diversas pancartas como: “NO QUEREMOS OTRA GUERRA” “NO QUEREMOS QUE SE LLEVEN AL CHAPO A LOS ESTADOS UNIDOS”, ETC.

¿POR QUE?

Las respuestas pueden ser muy variadas y muy interesantes, pero lo que primero se puede decir es que don Joaquín, de manera muy destacada, ha logrado cubrir los vacíos que los gobiernos municipales, estatales y federales han permitido primero por importarles algo menos que un cacahuate atender las necesidades del pueblo y, en segundo; por la corrupción que carcome los huesos de las autoridades, sin importar categorías. En este escenario aparece alguien con capacidad y deseos de ayudar a la gente en sus necesidades, empezando con darle trabajo bien remunerado y otras prestaciones, es obvio que todas  aquellas familias beneficiadas protejan, respeten y hasta  quieran y estén dispuestas a defender, como lo venían haciendo, a quien tal las ha sacado del abandono oficial. Con la enorme corrupción gubernamental, a todas luces asfixiante, ¿podrá el gobierno de Enrique Peña, sustituir las empresas, si usted quiere ilícitas, pero que sostenían a miles de familias mexicanas al margen y sin las alharacas de Peña Nieto?

 

TURBULENCIAS:

Quién iba a pensar que  en México, el inicio del siglo XXI, tendría características tan similares como las que nuestros abuelos y abuelas tuvieron que vivir hace cien años y con toda seguridad, en  nuestros días son  peores, por muchas y variadas razones: a 100 años de la revolución en el  transcurrir de los años, se ha venido acumulando resentimientos, ambiciones sin límite, odios, venganzas, invasiones y luchas armadas;  traiciones, simulaciones, etc. todo protagonizado por políticos sin el menor escrúpulo y sin la menor sensibilidad hacia una sociedad en la que más del 50% se mueve en la pobreza y, por lo menos, más del 25% sobrevive en la miseria, muy a pesar de que no hay un solo minuto en que no corran ríos de tinta y de millones de toneladas de papel, amén de años luz consumidos en  discursos, unos que solo sirven para presumir sus dotes de oradores y los más ni siquiera para eso. De cara este paisaje nacional, no nos asuste ver lo que estamos viendo y viviendo. Sin embargo, hay que abrigar la esperanza que no hay nada que dure 100 años, aunque si bien, está por cumplirse 114 años del inicio del movimiento que don francisco I Madero encabezo, sin duda con la mejor intención de convertir a México en un país libre, grande, justo sobre las bases de la democracia. Madero, desafortunadamente no conto  con que su movimiento se lo iban a frustrar para dar paso a grupos ambiciosos que desembocarían en el PNR y éste en PRI.  Mientras tanto SI QUEREMOS LA PAZ, TRABAJEMOS POR LA JUSTICIA y hasta la próxima CHIRIGOTEDA, Amigos: [email protected]

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