PUEBLO MAGICO

Para que un pueblo  pueda adquirir y mantener la categoría de “pueblo mágico”, debe cumplir con varias condiciones, una de las cuales es que sus calles y banquetas estén limpias.


Tenía pocos días de iniciada la administración de David Sánchez cuando comenzó la instalación de ingeniosos basureros equipados con bolsas de plástico. En ese entonces, le comenté a un amigo que seguramente el propósito de esos basureros sería que Naucalpan eventualmente adquiriese la categoría de “pueblo mágico”.


La administración de David está en su tercer año y aún no se logra la citada categoría. Sin embargo, no me queda la menor duda de que Naucalpan es ya un pueblo mágico. En efecto, así como por arte de magia se instalaron los basureros, también por arte de magia aparecieron los parquímetros.


Otro ejemplo de la magia son los baches que día con día siguen apareciendo en prácticamente todas las calles del municipio. También solo la magia explica la desaparición de la carpeta asfáltica en cualquier cantidad de calles y avenidas. De igual manera, por arte de magia se esfumaron los no sé cuántos millones de pesos etiquetados para bacheo y repavimentación.


Gracias a la magia los camiones de basura, patrullas y otros vehículos del ayuntamiento se transformaron en chatarra, los policías se convierten en ladrones y los Caballeros Templarios aparecen en Ciudad Satélite.


Otra magia más: los 40 millones de pesos del OAPAS que aparecieron en FICREA. Dice su Director que no hubo daño patrimonial y que no violó ley alguna, por lo que seguramente la magia hará que termine su gestión como si nada hubiese sucedido.


Una última magia: el presidente municipal se convirtió en chapulín y va a contender por una diputación federal. Está por verse si la magia le permite a David lograr su cometido.


Por Manuel Gómez Morín Martínez del Río

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